Las 5 peleas del rock en español

Estas son algunas de las rivalidades más recordadas del rock iberoamericano.

A lo largo de la historia del rock cantado en español —ya sea en España, Latinoamérica o incluso entre las bandas latinas en Estados Unidos— han existido rivalidades y peleas que han ido mucho más allá de la música. Algunas fueron simples rumores alimentados por la prensa, pero otras sí terminaron en rupturas irreparables, demandas legales o el fin de grupos históricos.

Mientras algunas bandas lograron reconciliarse con el tiempo, otras tomaron caminos separados definitivamente. Hoy en La Banda Elástica vamos a revisar brevemente algunas de las rivalidades más recordadas del rock iberoamericano.

1. Alejandro Marcovich vs. Saúl Hernández (Caifanes)

Una de las peleas más famosas del rock mexicano es la que protagonizaron Saúl Hernández y Alejandro Marcovich, guitarrista fundamental en la etapa más creativa de Caifanes.

Antes de integrarse formalmente a la banda, Marcovich y Hernández ya habían coincidido a principios de los años 80 en el proyecto Las Insólitas Imágenes de Aurora, grupo que también incluía a Alfonso André y Sabo Romo. Tras la disolución de esa banda, Saúl Hernández fundó Caifanes en 1987, pero Marcovich no participó en el primer disco homónimo de 1988.

El guitarrista se integró a partir del segundo álbum, El Diablito (1990), y su estilo se volvió clave para el sonido del grupo en discos fundamentales como El Silencio (1992) y El Nervio del Volcán (1994).

Sin embargo, las tensiones internas comenzaron a crecer a mediados de los noventa. En 1995, después de la gira de El Nervio del Volcán, la relación entre Hernández y Marcovich se rompió definitivamente. La disputa incluyó conflictos creativos, personales y también problemas legales por los derechos del nombre Caifanes, lo que terminó provocando la separación de la banda ese mismo año.

Durante muchos años la rivalidad se mantuvo viva en entrevistas y declaraciones públicas. Sin embargo, tras un problema de salud que sufrió Marcovich en la década de 2000, ambos músicos se acercaron nuevamente.

Esa reconciliación permitió el histórico reencuentro de Caifanes en 2011, cuando la banda volvió a presentarse en el Festival Vive Latino, marcando uno de los regresos más celebrados del rock mexicano.

Aun así, las diferencias nunca desaparecieron del todo. Marcovich dejó nuevamente el proyecto poco tiempo después y, hasta hoy, Saúl Hernández y el guitarrista continúan desarrollando sus carreras por separado, manteniendo una relación distante que sigue siendo parte de la historia del grupo.

2. Joaquín Sabina vs. Fito Páez

Otra de las rivalidades más mediáticas del rock iberoamericano ocurrió a finales de los años noventa entre Joaquín Sabina y Fito Páez, dos de los compositores más importantes de la música en español.

Al principio, ambos músicos mantenían una relación cercana de admiración mutua. Esa amistad los llevó a colaborar en el disco Enemigos íntimos, publicado en 1998, un proyecto conjunto que incluía canciones escritas e interpretadas por los dos y del que salieron temas muy populares como “Llueve sobre mojado”.

Sin embargo, desde el proceso creativo comenzaron a surgir tensiones. Según se ha contado muchas veces, Sabina y Páez trabajaban de maneras muy distintas. Sabina mantenía su imagen de poeta nocturno y bohemio, más intuitivo y caótico en el estudio, mientras que Páez era conocido por su carácter perfeccionista y su formación musical más académica.

La leyenda dice que la ruptura definitiva ocurrió durante la filmación del videoclip de “Llueve sobre mojado”, cuando ambos discutieron sobre quién debía dirigir el video. La discusión escaló rápidamente y terminó por romper la relación profesional.

La pelea tuvo consecuencias inmediatas. Fito Páez decidió cancelar la gira que ambos tenían planeada para promover el disco, dejando el proyecto inconcluso en términos promocionales.

Pero el conflicto no quedó ahí. Poco después, Joaquín Sabina publicó una carta-poema en el diario argentino Clarín en la que criticaba duramente a Páez, insinuando que se había convertido más en un empresario que en un artista y acusándolo de soberbia.

Fito Páez respondió también públicamente, calificando a Sabina de “mentiroso profesional” y comparándolo con “una novia pasada de copas”, lo que terminó de convertir el episodio en uno de los enfrentamientos más comentados de la música en español.

Durante años la relación entre ambos se mantuvo distante, aunque el tiempo terminó suavizando las tensiones. Finalmente, más de dos décadas desspués, Sabina y Páez se reconciliaron públicamente y coincidieron en 2021, cuando ambos recibieron el Premio a la Excelencia Musical de la Academia Latina de la Grabación en los Latin Grammy.

3. Fobia vs. Moderato

Otra historia de rivalidades dentro del rock mexicano involucra a los integrantes de Fobia, una de las bandas más influyentes del rock alternativo de México surgida a finales de los años ochenta.

El conflicto comenzó a hacerse visible a principios de los años 2000, cuando Paco Huidobro y Leonardo de Lozanne decidieron trabajar juntos en un proyecto paralelo como dúo. De esa colaboración surgió el disco Destruyó hogares, publicado en 2003.

Aunque públicamente ambos músicos han negado que el título del álbum tuviera una dedicatoria específica, dentro del medio musical siempre se ha comentado que podría tratarse de una referencia indirecta a Jay de la Cueva, baterista original de Fobia.

La razón de esta especulación es que Jay de la Cueva terminó integrándose al proyecto Moderato, banda en la que también participaron Iñaki Vázquez y Cha!, dos músicos que habían estado ligados al entorno de Fobia. Para algunos seguidores y periodistas del rock mexicano, el título Destruyó hogares era una forma irónica de decir que ese movimiento había terminado por fracturar a la banda.

Sin embargo, nada de esto ha sido confirmado oficialmente. En alguna ocasión, cuando se le preguntó directamente a Jay de la Cueva sobre esta teoría, el músico respondió con humor que habría que preguntarle a Paco Huidobro si el disco realmente tenía ese significado.

Lo cierto es que esa no ha sido la única tensión en la historia de Fobia. A finales de los años noventa la banda ya había vivido una etapa complicada cuando Leonardo de Lozanne decidió lanzar su carrera como solista, lo que contribuyó a la primera separación del grupo alrededor de 1997.

Durante ese periodo incluso llegaron a circular rumores sobre posibles cambios en la alineación, entre ellos la idea de incorporar una vocalista femenina, algo que finalmente nunca ocurrió.

Con el paso del tiempo, Fobia volvió a reunirse en distintas ocasiones para presentaciones especiales y festivales. Sin embargo, las tensiones internas parecen no haberse disipado por completo. Un ejemplo reciente fue el reencuentro del grupo en el Vive Latino, donde Jay de la Cueva no fue convocado como baterista, a pesar de haber sido parte fundamental en la historia temprana de la banda. Ahora, tras la invitación a Eloin Corona (ex Moderatto) como baterista de Fobia en el Vive Latino 2026 y seguramente las próximas fechas, el asunto toma otra dimensión.

Este detalle alimentó nuevamente las especulaciones sobre la relación entre los miembros originales. Por ahora, Fobia no ha anunciado planes de grabar nuevo material, y sus reuniones recientes han estado enfocadas principalmente en revivir el repertorio clásico que los convirtió en una de las bandas emblemáticas del rock mexicano de los noventa.

4. Jorge González vs. Claudio Narea (Los Prisioneros)

Otra de las peleas más fuertes del rock latino ocurrió dentro del grupo chileno Los Prisioneros, formado por Jorge González, Claudio Narea y Miguel Tapia a principios de los años ochenta.

La crisis estalló en 1989, cuando una situación personal terminó rompiendo la relación entre González y Narea. Según se supo después, el conflicto tuvo que vercon una relación sentimental entre Jorge González y la entonces esposa de Claudio Narea.

Durante muchos años el tema se mantuvo entre rumores, pero más tarde Claudio Narea contó su versión en el libro Mi vida como Prisionero (2009).

Incluso ha señalado que algunas canciones reflejan indirectamente esa situación. En particular ha mencionado el tema “Estrechez de corazón”, del disco Corazones (1990). Según Narea, la canción alude a una propuesta bastante incómoda que González le habría hecho para tener una relación triangular con su entonces esposa, algo que terminó de romper la amistad entre ambos.

Hubo intentos de reconciliación. El más importante ocurrió en 2001, cuando Los Prisioneros se reunieron nuevamente y dieron conciertos históricos en el Estadio Nacional de Santiago.

Pero la relación nunca volvió a ser la misma. Incluso en 2023 hubo un momento incómodo cuando Jorge González le quitó el micrófono a Claudio Narea durante una conferencia de prensa, recordando que las tensiones siguen ahí.

Además, González sufrió un accidente cerebrovascular en 2015, lo que afectó su salud y su actividad pública.

Al final, esta es una de esas peleas que nunca tuvo un final feliz. El grupo volvió a reunirse en distintos momentos, pero nunca recuperó del todo su relación original.

Y pasa algo parecido a lo que ocurre con otras bandas del rock latino: siguen existiendo versiones del grupo o giras con el nombre, como pasa con Enanitos Verdes o incluso con Soda Stereo, que se han atrevido a seguir sin la voz original detrás. Y claro, muchas veces eso también tiene que ver con que hay un público que quiere seguir escuchando esas canciones… y porque también hay dinero de por medio.

Por eso esta ruptura sigue siendo una de las más comentadas del rock en español: una pelea personal que terminó marcando para siempre la historia de Los Prisioneros.

Se dice que también Soda Stereo y Los Prisioneros tuvieron problemas, ¿será? En esta nota lo analizamos.

5. Andrés Calamaro vs. Ariel Rot (Los Rodríguez)

Otra de las rupturas más recordadas del rock iberoamericano ocurrió dentro de Los Rodríguez, la banda formada en Madrid en 1990 por Andrés Calamaro, Ariel Rot, Julián Infante y Germán Vilella. El grupo se convirtió rápidamente en uno de los proyectos más importantes del rock en español de los noventa, con discos muy exitosos como Sin documentos (1993) y Palabras más, palabras menos (1995).

Pero detrás del éxito también comenzaron a aparecer tensiones internas, sobre todo entre Calamaro y Ariel Rot, los dos principales compositores de la banda.

Por un lado estaba Andrés Calamaro, un músico prolífico, caótico y extremadamente creativo, capaz de escribir canciones a una velocidad impresionante. Por el otro, Ariel Rot, más metódico y cuidadoso en el estudio, con una visión musical distinta sobre el rumbo que debía tomar el grupo.

Con el paso del tiempo, las diferencias creativas y los egos comenzaron a pesar cada vez más. A esto se sumó el desgaste de las giras y el ritmo de trabajo que llevaba la banda en pleno auge del rock latino en España.

Finalmente, en 1996, cuando el grupo estaba en la cima de su popularidad, Los Rodríguez anunciaron su separación. En entrevistas posteriores, Ariel Rot reconoció que la situación dentro del grupo se había vuelto difícil. “Había mucha tensión, mucho cansancio acumulado”, llegó a decir años después al recordar esa etapa.

Calamaro, por su parte, siguió un camino propio que lo llevaría a iniciar una de las carreras solistas más influyentes del rock en español, mientras que Ariel Rot también consolidó su trayectoria como solista y productor.

Con el paso de los años, las tensiones se fueron enfriando. Los dos músicos volvieron a encontrarse en escenarios y homenajes, e incluso han hablado públicamente con respeto el uno del otro.

Pero durante mucho tiempo, la ruptura de Los Rodríguez fue vista como una de esas separaciones clásicas del rock: una banda en su mejor momento que termina implosionando por talento, egos y demasiada intensidad creativa en el mismo cuarto.

Sin duda, peleas que muchas veces terminaron carreras pero que forman parte de la historia del rock hecho en Iberoamérica.

El que busca...

Search

Newsletter

Email address:
(optional) Your name:
Type this number
in the box