Muchos la han llamado “la musa de La Movida”. Sin duda, Tesa Arranz es un personaje clave en una historia que dejó huella en la música iberoamericana que partió del punk y el post-punk, para convertirse en new wave y dar pie a la escena alternativa en español. Zombies, el grupo comandado por Bernardo Bonezzi del que Tesa fue parte, es considerada una banda de culto por un lado, y por el otro, los creadores de uno de los himnos históricos del pop español: “Groenlandia”. Platicamos con Tesa, quien nos contó algunas historias de una época que se niega a perder trascendencia.
¿Cómo visualizas la época de La Movida, crees que los Zombies deberían haber seguido más tiempo?
Fue muy corta, pudimos seguir más años, pero nos llevábamos mal en el grupo, era una lucha de egos, a ver quién subía más el volumen de su instrumento y todos contra Bernardo, bueno, los demás, yo iba con él. En fin, muchos líos y además a Bernardo no le gustaba tener conciertos ni viajar en avión. La época la recuerdo con nostálgia, fue muy divetida, hacíamos lo que nos daba la gana, acabábamos de salir del franquismo y todo era sexo, droga y rock and roll.

La Movida estaba muy ligada al punk, ¿viviste ese movimiento?
Cuando los Sex Pistols comenzaron con su historia, Bernardo viajó a Londres, igual Eduardo Benavente de Parálisis Permanente. Creo que sí, los Sex Pistols fueron nuestros padres.
¿Cómo viviste la partida prematura de Eduardo Benavente?
Fue muy duro, era un genio y era tan joven. Aunque quien lo vivió todo fue Toti (el baterista del grupo) y con él tuve muy buena relación hasta que también se fue, pero lo llevaba con mucho dolor. Ana Curra, quien ha sido muy buena amiga mía, la pobre no levantó cabeza hasta muchos años después porque ella era quien conducía.
¿Te gustó lo que hizo Alex de la Nuez después de Los Zombies con Alex y Christina?
La verdad es que en esa época nos parecía cursi, no nos gustó porque lo veíamos muy ñoño. Demasiado dulce y empalagoso, como para niños.
¿Él lo sabía?
Claro, yo se lo decía todo el tiempo en la cara. Además Christina en aquella época acababa de dejar de ser novia de Jamie Urrutia de Gabinete Galigari y luego comenzó a salir con Alex. No nos llevábamos bien con ella porque lo acaparaba mucho y a los conciertos llegaba muy cansado.
¿Qué opinaste de grupos como Décima Víctima, que de repente ya eran muy oscuros y Carlos Entrena, su cantante, poco antes cantaba ska?
Eran un poquiro chaqueteros, muy cambiantes, iban con lo que decían los aires. Pero tampoco está mal porque si ellos lo vivían así, pues. Alaska también ha jugado con este tipo de asuntos de cambiar de una cosa musical a otra, pero ellos lo vivieron muy rápidamente.
Sí, de cantar “Mari Pili” en la mañana y en la noche ser muy darks
Pues se lanzaron a la droga y eso te cambia bruscamente la cabeza. Quizás querían ser más trascendentes.
Has contado que cuando firmaron con RCA fue porque sabían que en el sello estaba fichado David Bowie y quizás lo podrían conocer, ¿sucedió alguna vez?
No, qué va, éramos unos ingenuos, era nuestra ilusión. Nuestras influencias eran muy de Inglaterra pero pues el sello no tenía muchas bandas así. Nos gustaban Roxy Music, nos gustaban The B-52’s y todos estaban en CBS.
Quien dice que sí conocío a Bowie en su autobiografía, es Miguel Bosé…
Para él es muy fácil conocer a todo el mundo, tiene muchos contactos.
¿Además de los coros, de cantar algunas canciones y de los bailes que llamaban tanto la atención, qué instrumentos tocabas en Los Zombies?
Tocaba una maquina de escribir, las cajas chinas. Bernardo mandaba porque su papá nos había comprado el equipo nuevo, porque nos lo habían robado. La canción “Me quiero” la hice con Alex, Bernardo que en paz descanse, no nos dejaba componer ni hacer nada, él era protagonista de todo.

¿De dónde salió tu baile?
De nada, me dejaba llevar, movía los brazos y la música hacía lo que quería conmigo. Algunos se burlaban mucho, pero un amigo que se llamaba Juan Pérez de Ayala me daba mucha seguridad. Había mucha cizaña pero me di cuenta que en el ambiente había cosas que me horrizaron.
¿Cómo qué?
Como estratagemas para aventarle tomates a Bernardo, cómo que mataron a un chapero en una galería de arte, o como cuando me intentaron aventar desde un balcón por celos. Como estabamos llenos de neurosis y drogas, no era oro todo lo que relucía.
¿Cómo fue tu relación con Bernardo?
Él era muy inseguro, necesitaba a alguien que todo el tiempo le dijera que lo que hacía era maravilloso. De ahí tomaba él su fuerza y energía. Ejercí de madre de todos, venían sin dormir, en fin, y con Bernardo mi papel era darle seguridad. Yo le decía que todo era maravilloso, él lo pedía con la mirada y yo me encargaba de que el barco navegara bien.
¿Tras la separación no pensaste en formar otro grupo?
No es que fuera muy feliz en esa época, sí era divertido, pero había mucha gente que me insultaba. Me preguntaban si me había torcido el pie, que bailaba como no sé qué. Muchas chicas no me soportaban porque según ellas les quitaba a sus novios. Me gustaba más estar en casa pintando o dibujando. A veces lloraba en pleno show y por eso tomaba heroína y una vez que se metió la droga dentro del asunto, fue un desastre. Estuve enganchada 7 años, a mí la heroína me enamoró, me sentía arropada, pero yo era una junkie de ir a por mi dosis y de ahí ir a meterme a la casa.
Pero es una droga fuerte
Es dura porque te engancha, la cocaina no me decía nada. Con la droga vienen cosas malas. La mariguana era muy hippie para La Movida, pero fumábamos mucho y tomábamos muchos ácidos, íbamos a Marruecos a por hachis. Bernardo no podía fumar porros porque pensaba que la policía ya iba por él.

En los 80 en México, una cantante muy prefabricada que se llama Érika Buenfíl, tocaba una versión fatal de “Groenlandia”, ¿la llegaste a escuchar?
¿Era como Olé Olé? No, no la conozco, y eso que sí he escuchado las versiones porque me gusta escudriñar.
¿Qué música escuchas actualmente?
Te vas a reír, pero escucho cantos gregorianos y la música clásica, pero el silencio me gusta más que la música. No me gustan las letras, las encuentro muy aburridas, no me dicen nada.
¿Alguna vez saldrán tus libros?
No van salir, están en mi computadora, pero no los quiero sacar. No me gusta el medio editorial, es horroroso, es como el de las disqueras. Hice mis memorias y me las querían cambiar. Post-morten lo que sea, pero en vida lo que más quiero es estar tranquila, eso de ir a firmar o exponer no, hoy en día no aguanto a casi nadie, la gente se me hace muy aburrida.
La movida tenía mucho de esa hoguera de la vanidades ¿no?
Éramos unos niños jóvenes con un ego que no cabía en la habitación. Todos queriendo ser los más admirados, los mejor vestidos. No me gusta nada, no aguanto a los modernos, me ponen enferma y yo he sido moderna, que conste, pero es que hay mucho ego, es algo muy vacío.

Hace poco David Summers de Hombres G, dijo que a ellos no los dejaron entrar a La Movida porque era “un círculo gay muy cerrado”…
No era un movimiento gay, había mucho gay. Pero no nos gustaban los Hombres G, como tampoco nos gustaba Mecano, nos parecían ajenos a lo nuestro, además de que salieron un poco más tarde. Los veíamos panolis, como que la disquera los había creado, sin sustancia, medio bobos. A Mecano no los podíamos ni ver, no nos habían hecho nada los pobres pero les teníamos una manía.
¿Pero no fuiste pareja de Nacho Cano?
No, una noche me acosté con él pero a mitad del polvo lo mandé a su casa, dijo una frase y me dio repelús. Llamé a su hermano, yo era muy drástica.
¿Mecano estaban conscientes de que no eran muy bien visto?
Claro, no hablábamos ni una palabra en la vida con Ana. Con el hermano mayor menos. Este porque Capi, el mánager de muchos ellos, fue de celestina y me dijo que Nacho quería ligar conmigo. Lo tuve toda la noche de aquí para allá, y cuando llegó la hora lo mandé a su casa. También estuve liada con Paul Simonon de The Clash y bueno, luego me tiraban los astros un montón, Santiago Auserón, pero no me gustaba cómo bailaba, pura ridiculéz.

¿Como fue tu relación con Carlos Berlanga?
Era un poco acomplejado porque tenía los brazos muy delgados y nos metíamos mucho con él; estaba enamorado de Miguel, integrante de Zombies.
Leí una reseña que se me hace un poco injusta que se titula “el cruel ocaso de Bernardo Bonezzi”
No la he leído, pero sobre eso he leído muchas cosas. Falleció a los 50 años. Era una persona muy complicada, tenía paranóias en la cabeza, él quería sacar otros discos, pero se hundió. El tenía cierto éxito haciendo música para películas, pero en su época no lo aguantaba nadie.

¿Cómo fue la última reunión?
Sí, el show fue antes de que falleciera. Pero mira, yo cuando fui a su casa lo único que hacía era tomar una cerveza tras otra y estar enganchado al Facebook. Tenía unos cuantos amigos fieles pero en FB un montón de gente que lo animaba todo el día, un poco de ocaso sí que hubo. Las redes sociales eran donde recurría para sentirse como el Bernardo que quería ser, el genio, famoso y reconocido.
¿Crees que el legado de los Zombies ha sido valorado?
“Groelandia” es una canción muy valorada, la conoce mucha gente, todas las discotecas al final de la noche la ponen. “Groenlandia” sí, pero lo demás, sólo lo conocen los fans del grupo.