GIT, un trío de Buenos Aires que en los años ’80 hizo canciones, discos y giras cuando eso todavía no venía con manual de instrucciones de cómo hacer rock en español. Funcionaron en Argentina, pero sobre todo explotaron en Chile y también en Perú y en México cuando el mapa del rock latino todavía se estaba dibujando en las oficinas de las disqueras.
GIT nació hace casi cincuenta años, cuando sus tres integrantes venían de tocar con Raúl Porchetto y Charly García, y terminó convirtiéndose en uno de los grupos más importantes del rock latino de los años ’80, con impacto real en toda la región, no solo en Argentina.
Mientras tocaban con Charly, GIT ya estaba en la cabeza de los tres. Teloneaban, viajaban, aprendían. “Nuestro manager pegaba afiches nuestros en cada ciudad donde tocábamos con Charly, y él nunca se molestó”, recuerda Guyot en entrevista para un medio chileno. El camino, dicen, se hizo un poco más fácil porque la gente ya los conocía, porque venían de discos, premios y escenarios importantes. Después vino Clics Modernos y, casi en paralelo, el armado definitivo de la banda.
Hoy son GyT; en esta etapa no participa Willy Iturri, baterista histórico del trío original. No por capricho ni por tema de marketing, sino por una razón simple: el tiempo pasó. Guyot y Toth están. El resto pertenece a otra etapa. En esta etapa, GyT se presenta con Pablo Guyot en guitarra y Alfredo Toth en bajo y voz, acompañados por Guillermo Cudmani en guitarra y Bolsa González en batería.
GIT nunca entró cómodo en etiquetas. Los vendieron como Rock en tu idioma pero los dejaron al margen de los shows revivals de Sabo Romo. No fueron underground, pero tampoco obedecieron al canon más solemne del rock argentino. Sonaban en la radio, llenaban teatros, giraban afuera, pero siempre quedaron algo al margen. Demasiado exitosos para algunos, demasiado pop para otros. Eso fued parte de su identidad y también la razón por la que quedaron al margen de ciertas fotos grandes donde sí figuran Charly García o Soda Stereo .
GyT hereda esa misma lógica. No vuelve a reclamar un lugar perdido ni a corregir la historia. Vuelve a tocar.
El espectáculo con el que regresan celebra los 40 años de Es por Amor sin convertirlos en una pieza de museo. La idea no es reproducir las canciones de manera calcada, sino revisarlas, darles aire nuevo, cambiar arreglos, ajustar climas y dejar que el presente también se escuche. El legado de GIT aparece, pero no queda congelado.
Sobre el escenario, Pablo Guyot en guitarra y Alfredo Toth en bajo y voz encabezan una formación que se completa con Guillermo Cudmani en guitarra y Bolsa González en batería. “No se trata de parecerse a una foto vieja, sino de sonar como una banda en funcionamiento”, han comentado,
El recorrido incluye los clásicos que marcaron a varias generaciones, reinterpretados con frescura, sin perder el pulso original. Hay momentos íntimos, otros más eléctricos y una comunión natural con el público que creció cantando esas canciones, junto a otro que llegó después, sin nostalgia previa. En este regreso, que hoy por hoy está contemplando sudamérica pero que seguramente se extenderá por el resto de América Latina y quizás Estados Unidos, se incluyen temas fundamentales como “Tarado de cumpleaños” o la muy acorde a los tiempos “Buenas noches, Beirut”.
GyT no vuelve para competir sino para reviasar una historia. Falta Willy Iturri, que fue parte central de GIT. No está, y eso se nota. Por eso el nombre cambia y al menos, no es cínico como “Soda” sin Cerati.





