No es un ranking tradicional ni una competencia por el “mejor disco del año”. La numeración no va del 1 al 10 en orden de mejor a peor, sino que funciona únicamente como orden de aparición: Esta es nuestra lista en La Banda Elástica de los discos en español que propusieron algo en 2025.
Se trata de diez discos importantes y culturalmente relevantes, no por números ni por hype, sino por su riesgo, su coherencia histórica y su forma de entender el disco como obra completa. Todos fueron publicados en 2025 y todos asumieron una postura clara frente a su tiempo.
Inmersión – Javiera Mena
(Chile)
Javiera Mena decide bajar el volumen para ir más profundo. Inmersión no persigue el impacto inmediato ni el estribillo dominante; es un disco construido a partir de climas, capas y estados emocionales que se deslizan sin prisa. La electrónica funciona como atmósfera, no como protagonista, y permite que las canciones respiren. En lo lírico, el álbum evita el dramatismo evidente y apuesta por una introspección serena, casi reflexiva. En un contexto de sobreestimulación constante, Inmersión se siente como una pausa deliberada, una forma de resistencia desde la sutileza.
Canciones en mí – pablopablo
(México)
Este disco se siente como un cuaderno abierto. Canciones en mí apuesta por arreglos mínimos, melodías contenidas y letras directas, pero esa sencillez es engañosa: todo está cuidadosamente pensado para sostener una cercanía emocional muy poco común. pablopablo dialoga con la tradición de la canción de autor sin nostalgia, desde una sensibilidad completamente contemporánea. No hay clímax artificiales ni giros grandilocuentes, solo continuidad, intimidad y escucha atenta. Y sí, es su primer disco.
Llamas, llamas, llamas – Belafonte Sensacional
(México)
Belafonte Sensacional concibe el rock como relato y como crónica. Este LP, que ya reseñamos en estas páginas se construye desde escenas fragmentadas, imágenes urbanas y una atmósfera densa que rehúye el estribillo fácil. Las canciones no buscan cerrarse, sino abrir recorridos. La aspereza sonora es deliberada. Nada está pulido de más y nada suena complaciente. Es un disco que se resiste al consumo rápido y que cobra verdadero sentido cuando se escucha completo, de principio a fin.

Los Thuthanaka – Los Thuthanaka
(Bolivia)
Uno de los discos más radicales del año. Electrónica, trance y raíces andinas se cruzan sin concesiones ni estructuras tradicionales. Más que canciones, el álbum propone estados físicos y rituales, experiencias que descolocan desde el primer momento. No es un disco que busque consenso ni accesibilidad. Su valor está en expandir el mapa de la música alternativa iberoamericana desde la experimentación pura.
No sueltes lo efímero – Pumuky
(España)
Con el lanzamiento de este, su quinto álbum de estudio tras una década de alejamiento de la escena, esta banda post-rock dream pop española demuestra que se le sigue dando bien haciendo canciones que si bien tienen un ancla en los 90, no desentonan un el panorama moderno. Letras de amor, pasajes de ensueño y muchas atmóferas más que saturación, dan fe de un disco para escuchar una y otra vez.
La montaña encendida– Meme del Real
(México)
El debut solista de Meme del Real es un disco introspectivo, elegante y contenido. El disco no busca el golpe inmediato ni la ruptura dramática con su pasado; se mueve desde la fragilidad adulta y la observación interna, y por rendir tributo, tanto a las baladas como a la electrónica. Las canciones privilegian la atmósfera y el detalle por encima del efecto. Es un LP que confía en la sutileza y en la honestidad emocional como formas de fuerza, y en el eclecticismo tan habitual en el músico.

Spanish Leather – Guitarricadelafuente
(España)
Este es el disco en el que Guitarricadelafuente deja de ser promesa para convertirse en autor. Spanish Leather trabaja la tradición desde el cuerpo, no desde la cita. El folclor aparece como lenguaje vivido, no como un ornamento estético. Las canciones se permiten silencios, repeticiones y una intimidad segura, nunca frágil. Es un disco de permanencia, no de impacto inmediato.
Música para abrir el cielo – Maye
(Venezuela)
Un debut que se presenta con calma y claridad. Maye cruza el pop alternativo con la sensibilidad latinoamericana, sin imposturas ni subrayados. Las canciones avanzan suaves, pero con convicción, sosteniendo una melancolía luminosa que nunca se vuelve decorativa. No es un disco que grite identidad; la habita.
Gigante – Leiva
(España)
Leiva entrega un álbum sólido y consciente de su lugar en el rock español. Gigante se apoya en el oficio, en la canción bien construida y en una producción que privilegia la claridad por encima del exceso. No hay reinvención forzada, pero sí una voz que sabe exactamente desde dónde habla el también integrante de The Guapos.

Todo Esto Tampoco Soy Yo– Juan Capadomónico
(Uruguay)
Un disco atmosférico, cinematográfico y poco obvio. Capadomónico construye un LP que privilegia la textura, el arreglo y la narrativa sugerida por encima del gancho inmediato. Es música que exige atención y tiempo, pensada para escucharse completa, no como fondo.

Estos discos no forman una escena homogénea ni un movimiento único. En un año marcado por la saturación, apostaron por la escucha como experiencia.





