León Larregui – Voluma

León Larregui – Voluma
9.00
Título: 
Voluma
Año de edición: 
2016
Sello: 
Panoram
País: 
México
Autor: 
León Larregui

Sin lugar a dudas, León Larregui es actualmente el artista más importante y representativo del rock-pop alternativo en México. Ahora mismo, algunas colonias de la ciudad de México lucen espectaculares (billboards) que promocionan Voluma –su segundo álbum solista–, y en los medios especializados hay flyers con las 30 fechas de su gira por México y E.U.

De entrada, es importante notar que dentro del rock Iberoamericano, son contados los músicos que han triunfado al margen de su proyecto principal. Sin duda, León Larregui es uno de ellos. Desde el lanzamiento de Solstis en 2012, su songwriting demostró que la chanson française –específicamente su filiación por Serge Gainsbourg–, ofrecía vetas interesantes dentro de un contexto de producción retro y bajo un esquema de balada romántica Latinoamericana.

4 años después, la entrega de Voluma refleja una búsqueda hacia otros territorios sonoros. Con mayor eclecticismo y la incorporación de secciones instrumentales más arriesgadas, hay en el disco momentos de mayor luminosidad en las letras. Si bien el primer sencillo “Locos”, refleja un éxito mediático, es quizá el track menos interesante de este disco, que requiere varias escuchas.

De entrada, llama la atención la mezcla de la voz. Contrario al trabajo con Zoé -o el mismo Solstis-, acá funge como un instrumento más, sugiriendo una estética próxima a la sicodelia –en sintonía con la baja fidelidad del garage-, “Zombies” es un gran ejemplo de ello. Entre acordes de bossanova, “Mar” recuerda la tropicalia brasileña de los 60. Bajo una postal marítima, Larregui encumbra las bondades de vivir en la playa.

“En la metrópoli la vida es imposible...”

... es una frase que resume el sentir de esta canción vivencial. En entrevistas recientes, León ha comentado que gracias a la paternidad, dejó el caos de la CDMX para vivir en “una playa” mexicana. Como su nombre lo anticipa, “Tremantra” es un viaje retro-futurista. Entre guitarras con eco en reversa y una progresión de acordes que obedece a los caprichos de la sicodélia, este tema remite a la portentosa etapa LSD de los Beatles (al final del track, se escucha el llanto de su hija). Desde una década remota llega “Tiraste a Matar”, que abreva del funky-disco en el groove, pero de manera sutil y elegante, sin caer en los clichés de ambos géneros.

“Que digan lo que quieran, pero no soy el mismo de antes...”

... canta León de manera apologética, sin duda, una figura polémica que ahora busca desdeñarse de la imagen de eterno libertino con la lírica renovada de este segundo material solista. Con “Lattice”, cierta oscuridad se sintetiza en un track de guitarras moduladas, muy en la escuela de Robert Smith, que a mitad de la canción explotan en un solo ácido y delirante, un recurso poco explotado en su discografía. Bajo un halo de dark wave, “Lattice” permea un afán introspectivo que invita a bailar a solas.

Cuando llegamos a Visitantes”, la bitácora de nueva cuenta apunta hacia Brasil. Si en Zoé, una cosmología marcaba la directriz de muchas letras, acá es la madre naturaleza el principal eje temático del disco.

Sin duda, el código postal afecta la composición y la playa ha tenido un efecto profundo en el renovado imaginario de Larregui. Entre Julio Jaramillo y Agustín Lara, “Visiones” es un tema híbrido que comienza bajo la melancolía de un bolero, para transformarse en un pastiche sonoro, entre arpegios de sinte y cambios impredecibles de acordes. Bajo tonalidades oscuras y misteriosas, sin duda, es la canción más “visionaria” del disco. Mención aparte, el outro de sintetizadores, una verdadera joya, cercana a la épica “The Rip”, de Portishead.

El bolero finalmente es concretado en “Luna Llena”, que con un llamado ante la impunidad y la violencia que se vive en México, recuerda la canción de protesta sudamericana.

En la serie de Mad Men, un frío Don Draper expresa ternura a Bettie –su esposa– cuando la llama “Birdie”. Como predestinado, León también encontró el amor en Nueva York. A ese encuentro le dedica “Birdie”, un tema que representa la antítesis de “Paula”. Si en ésta se redimía frente a un amor irrecuperable, 10 años después celebra un encuentro que se antoja definitivo.

En “Rue Vieille Du Temple”, el espíritu de Stevie Wonder aparece de repente, soterrado y carente de superstición en el riff sintetizado en un Hohner Clavinet. Para cerrar, “Cero No Ser” es un juego de palabras que en ocasiones habla en primera y otras en tercera persona. Como un tema de pérdida y dolor, el coro llama la atención por su divertimento al piano, un detalle que contrasta con ironía, en esta letra de reflexión y dolor.


León Larregui | Locos


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