Jorge Drexler: Bailar en la cueva

Jorge Drexler: Bailar en la cueva
8.00
Título: 
Bailar en la cueva
Año de edición: 
2013
Sello: 
Indie
País: 
Uruguay

Jorge Drexler ha tenido que alejarse de España, cruzar el Atlántico y llenarse de amaneceres mestizos para grabar un disco caleidoscópico, de luciérnagas que no le temen a su reflejo en el agua.

Un disco líquido, resplandeciente, contagioso, producido en Colombia con el mimo de quien ama por igual a Jorge BenJor y a Los Amigos Invisibles, aSilvio Rodríguez y a Caetano Veloso, a The Beatles-siempre ellos- y a su compatriota Daniel Viglietti.

Un disco que se baila como se escucha, con los cinco sentidos desplegados en abanico, igual que se escuchaban las síncopas alborozadas de cuando el jazz era un afluente de la sangre negra. Un disco donde parece que se presenta aquel Chico Buarque jubiloso de Meus Caros Amigos, allí donde la música se soñaba a sí misma.

Todos esos aromas y otros apenas intuidos transpiran las canciones de Bailar en la cueva, la colección más sureña, del norte y el centro y el sur del Cono Sur, la más pringosa y dulce y visceral de la discografía de este uruguayo políglota musical. "Ya hacíamos música muchísimo antes de conocer la agricultura", sentencia Drexler, secundado por los magos de Bomba Estéreo, en el tema que da título al álbum, donde las palabras y los metales apenas subrayan un bucle de ritmos circulares.

Enseguida se encadenan las cumbias y los valses, el jazz tropical y el candombe, y los estribillos semejan monosílabos de poesía automática, de pura urgencia métrica, como en la adhesiva Data data, parábola contemporánea trasunta de la bíblica de Moisés y el Becerro de Oro.

La luna de Rasquí celebra el legado untuoso del cantautor venezolano Simón Díaz, el creador deCaballo viejo; Universos paralelos dibuja los perfiles de una bossa nova electrónica con la rapera chilena Ana Tijoux en la coda final; La plegaria del paparazzo denuncia las pequeñas miserias y asperezas del periodismo basura; Organdí arrulla el sueño de su primera hija, mirando de reojo a losWings de Paul McCartney.

Al fin, Jorge Drexler, olvidemos los inevitables altibajos, firma un trabajo cosmopolita y pegajoso, que culmina en la mayúscula Bolivia, hermoso homenaje del cantante -arropado por Caetano Veloso- al país que acogió a su familia, cuando huía del nazismo.

Jorge Drexler | Universos paralelos

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