El pop-noise bolerista de Omar Rodríguez-López

8.50
Título: 
El Bien y El Mal Nos Une
Año de edición: 
2016
Sello: 
Ipecac Recordings
País: 
Puerto Rico
Autor: 
Omar Rodríguez-López

Hay una empatía con lo experimental que disfruta Omar Rodríguez López. Así tendría que serlo si se propuso a lanzar doce discos antes de finalizar el año. Lo percibes en El Bien y Mal Nos Une (2016), la cuarta entrega de esta odisea y segundo en español. Hay un oscurantismo melódico que se desvanece en la construcción del pop en temas como "Acto de fe", su primer sencillo, logra mantener.

El Bien y El Mal Nos Une juega a esa dualidad sonora cargada de misticismo. Omar sabe perfectamente la postura de sus frases, el contenido de su mensaje y con esa seguridad, todo el sonido que arma se fragmenta en efectos, beats en contratiempos y marcados ritmos que crean atmósferas claramente inquietantes. "Yo soy la destrucción" en parte lleva esa ornamenta con la que se defiende en la confusión placentera de su melodía.

"Amor frío" se carga con un noise bolerista que apunta al futurismo doloroso. Omar no maquilla su expresión, la exterioriza en estos matices percusivos por los que transcurre la canción. Así se acerca la misma "Acuérdate", enigmática y apasionada.

La hipnosis sonora de Omar evoluciona en tanto que sus tracks construyen ese universo de descontrol, pasión, amor, descontento y una suerte de reflexión con rasgos de esperanza, donde el detonante humano está en la manera en que su voz deambula en las historias y las capas musicales.

Lo que sí es cierto y latente es que Omar Rodríguez-López asume un confort en esta decena de canciones. Lo suyo es crear climas, explorar sus influencias ochenteras, traer sonidos peculiares como en "Humor sufi" y hacerse con un álbum bien definido. Hacia el final nos encontramos con esquizofrénico experimento que va desde "Planeta sin sol" y acaba en éxtasis empírico de la corta "Estrella caída".

Hasta ahora Omar Rodríguez-López no nos ha defraudado, no ha llegado a la mitad de sus lanzamientos pero uno supone que el ejercicio creativo y la osadía artística va a terminar en un ingenioso balance a su favor. El Bien y El Mal Nos Une podría verse como el primer acto de un arco dramático en el que más o menos podemos vislumbrar su genialidad compositiva y el desenlace auditivo por el que saldará la deuda con su propio reto.  

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