The Claypool Lennon Delirium – Monolith of Phobos

8.50
Título: 
Monolith of Phobos
Año de edición: 
2016
Sello: 
Ato Records
País: 
Estados Unidos
Autor: 
Vicente Jáuregui @VicentJauregui

Ser hijo de un Beatle, tiene sus desventajas. Con 40 años de edad, la discografía solista de Sean Lennon apenas suma tres álbumes y prácticamente, desde el gran Friendly Fire –editado en 2006–, no ha publicado otro disco solista. Quizá, la vida holgada que proveen las regalías de un catálogo tan generoso, promueve una carrera intermitente.

En el plano opuesto se encuentra Les Claypool, artista virtuoso y compositor infatigable. Tan solo con Primus ostenta 13 álbumes de estudio, además de los discos con proyectos paralelos como Sausage, Oysterhead, Les Claypool and the Holy Mackerel, Colonel Les Claypool's Fearless Flying Frog Brigade, Colonel Claypool's Bucket of Bernie Brains; dos álbumes solistas y varias bandas sonoras.

¿Qué ocurre con la alianza improbable entre el mundo bizarro y totalmente zappeano de Les Claypool –plagado de letras retorcidas y figuras hiperactivas en un bajo de seis cuerdas–, con la herencia Beatle de Sean, quien sin buscar el hilo negro, ha escrito temas memorables bajo un prisma de lisergia pop que recuerda el Sgt. Pepper?

El resultado es una joya como Monolith of Phobos, un álbum delirante en el que elementos aparentemente disímbolos, embonan con la suficiencia conceptual de dos músicos que saben complementar sus ideas para crear un discurso coherente. Por más que asociamos a Sean Lennon con un sonido más pop, en sus ratos libres ha colaborado en proyectos más arriesgados como Cibo Matto, Albert Hammond Jr., The Ghost of a Saber Tooth Tiger, la Yōko Ono/Plastic Ono Band, Marianne Faithfull, Deltron 3030 y con Greg Saunier, baterista de Deerhoof.

Por ello, esta aventura con Claypool no resulta tan descabellada como pareciera. Desde el track abridor homónimo, un lenguaje híbrido abreva de la psicodelia, visita el imaginario de Danny Elfman e incita al viaje con su surrealismo lírico. El mundo de los opiáceos se filtra en “Oxycontin Girl”, un tema azulado que habla sobre las adicciones con un riff paranoide y un outro musical que recuerda el King Crimson del 68.

Para "Cricket and the Genie (Movement I, The Delirium)", Sean se encarga de las voces y el espíritu de John Lennon desciende a través de su garganta. El segundo movimiento nos introduce en un ambiente oscuro y siniestro: cerca del Black Sabbath primigenio, una guitarra hyper distorsionada va escupiendo disonancias sin reserva. En este punto, el dominio de Sean en la guitarra y los teclados ya demuestran suficiente habilidad para complementar el virtuosismo de Claypool, con ideas frescas e imaginativas.

“Captain Lariat” es literalmente un híbrido, un tema que en los versos remite totalmente a Primus y en el coro destila un brebaje Lennonesco. “Breath of a Salesman” es básicamente Primus. La sorpresa llega con “Bubbles Burst”, un tema épico que recuerda el Animals de Pink Floyd, con cambios armónicos inesperados y una melancolía atemporal desgarradora. 

En resumen, el delirio de Claypool y Lennon es un platillo espeso que presupone el gusto por la defustación de platillos fuertes y condimentados.

The Claypool Lennon Delirium es el antídoto para quienes encuentran infumable la neo sicodelia (léase Tame Impala). En estos días de pasteurización musical, Claypool y Lennon abren nuevos mundos donde la experimentación y el arrojo son son una constante. 

The Claypool Lennon Delirium | Bubbles Burst

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