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Fiesta y Política en el cierre de Lollapalooza Chile 2019

Ad-Hok levantó polémica con sus gráficas políticas. Euforía festiva fue la clave de Tiesto y Macklemore y los ingleses de Arctic Monkeys dio por finalizado el festival con show formidable.
Por: 
William Padrón
Foto: Matias Delacroix Abr 01, 2019

A primera hora de la tarde el acid blues de la revelación del rock chileno Cigarbox Man iba llenando los espacios del Parque O´Higgins con la sonoridad setentosa que los representa. Casi una hora después, los veteranos Fiskales Ad-Hok pateaban uno de los escenarios principales con su actitud punk y gráficas en la que se exponían rostros de políticos como Augusto Pinochet, Lucía Hiriart, Andrés Chadwick y el presidente Sebastián Piñera, entre otros. Inmediatamente se volvieron tendencia en las redes, mientras eran acusado por "promover violencia" según políticos afectos al gobierno de turno.

En un tono más suave y  con menos revuelto sucedió con la presentación de los venezolanos de Caramelos de Cianuro, quienes ante la enorme presencia de la comunidad activa que vive en Chile, entre líneas, abrazó el sentimiento de la diáspora y reforzó el mensaje de "Venezuela Libre", además de las declaraciones y apoyo al presidente encargado de su país Juan Guaidó durante el  paso por la zona de prensa del cuarteto. Su show mostró la fuerza y contundencia de su propuesta de más de dos décadas de trayectoria.

El colombiano Juanes, previo a su show, hacía declaraciones sobre Venezuela y su amistad con Miguel Bosé, quien ha generado polémica tras sus palabras hacia la Alta Comisionada de las NAciones Unidos para los Derechos Humanos, la ex presidenta de Chile Michele Bachelet. En todo caso su actuación en la tarima principal fue una conexión pura y honesta soportada en sus grandes éxitos y en cierta forma estaba debutando en Santiago de Chile. En la mitad de su show invitó al argentino Charly Alberti, ex baterista de Soda Stereo, para que interpetara "Cuando pase el temblor" de la mítico trio argentino.

El último día del Lollapalooza tuvo gran resonancía latinoamericana con mensajes sociales de la mano de los locales La Floripondia, liderado por el Macha (Chico Trujillo), quien en todas sus facetas, sabe seducir a su público. La inquieta y potente Ana Tijoux supo colocar sus testimonios y pensamientos en un show adictivo. Especial atención al proyecto de fusión Newen Afrobeat quienes mostraron un eclecticismo mágico sonoro de buen resultado. Gepe se lució en la gran tarima con un guiño folklórico y repercución pop explosiva. El gran Joe Vasconcellos hizo alarde de su añeja carrera para interpretar su repertorio más significativo.

Dos poderosas intérpretes dejaron su sello particular en el festival. La puertorriqueña de iLe sedució entre bolero, salsa y poemas en una manifestación de diversidad e inclusión. Su colega española, la sensación del flamenco fusión con trap y sonidos urbanos de Rosalía, acentuó el hype y demostró por qué su contenido y canciones han dejado con buen sabor a la audiencia global.

Por supuesto que los headliners acaparaban toda la atención. Una de esas joyas en directo fue la de St Vincent, la hermosa Annie Clark, salió con su colección de guitarras y una ecléctica selección de pistas para moverse con dulzura y aplastar cualquier expectativa con un grandioso performance, desde el pop hasta la electrónica, con distorsiones meticulosamente bien estructuradas.  El inglés Sam Smith apareció con su impronta de crooner y ese aire a lo George Michael, interpretando su repertorio más sublime. The 1975 tuvo esa mezcla de locura con atrevimiento convertidos a un pop que explora sensaciones en su audiencia.

El up beat llegó a su punto cuando, en simultáneo, pero en distintos escenarios un Macklemore eufórico y emocionado avivó a una audiencia fiel, mientras Dj Tiësto tenía a la gente en el Perry´s Stage agitada, festiva y efervecentes.

El cierro definitivo fue para los ingleses de Arctic Monkeys, quienes supieron equilibrar el sonido de su post punk adolescente con el intelecto y exploración de sus últimos trabajos más sobrios y relajados. Esa conunción de tiempos sonoros fue la fórmula ecuánime de su meticuloso show para grandes audiencias.

Lollapalooza cumplió su cometido y por noveno año consecutivo se consolida como la apuesta de festival más importante y trascendente de Chile. Un cartel variopinto que cada edición promueve una experiencia cultural trascendental y esta ocasión de mayor apertura latinoamericana.

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