Habla mucho o calla poco con Vanessa Zamora

Déjate llevar con el sonido renovado de la cantante y compositora de Tijuana
Por: 
Vicente Jáuregui @VicentJauregui
Foto: Archivo del artista. Jul 06, 2017

"Renovarse o morir", dicen por ahí. Hace tres de años, conocimos a Vanessa Zamora gracias a su canciones de "fogata", composiciones que se sostienen solas, sin necesidad de una gran producción por delante. Bajo un concepto de bedroom folk, todo comenzó un día que se compró una guitarra en Zapopan. Aunque desde pequeña tocaba en su natal Tijuana, fue en Jalisco donde la soledad ayudó a recuperar su vocación. Inscrita en la carrera de Comunicación, Vanessa se descubrió su voz en las canciones que grababa en su habitación. El secreto, tardaría poco en propagarse como la pólvora. Bastó para que colgara un tema en Soundcloud, para que su talento cobrara notoriedad.

 

Después de debutar con Hasta la fantasía en 2014, todo cambió para Vanessa. En cada nuevo show, su fan base contagiaba a más gente hasta hacer un efecto en cadena que la llevó de gira por varios países. Con ambición de sobra, su segunda entrega decide grabarla en el legendario Sonic Ranch, ubicado en Tornillo, TX. El álbum se llamará Tornaluna y será estrenado a finales de año. A juzagar por la entrega de "Habls mucho", su primer sencillo, se anticipa una evolución sonora en su trabajo. En este tema, la apuesta es hacia la parte más sofisticada del pop.

 

Con una producción muy detallada, los sintes y las guitarras funkys construyen acá un ambiente que invita al cachondeo sin reservas. En ocasiones, el amor se queda en una aventura. Cuando la persona que nos atrae, peca de indiscreta, la prudencia nos frena `para algo más serio. En ese mood, "Habls mucho" traza un puente con muchas historias reales. Probablemente, después que compruebes lo adictivo que es su groove, se convierta en el soundtrack de tu verano.

 


MIRA ACÁ EL VIDEO DE "HABLS MUCHO" DE VANESSA ZAMORA:


 

 

La música eligió a Vanessa Zamora. Aunque desde muy pequeña tocaba el piano y tomó clases de guitarra en Tijuana, ella sólo cantaba a escondidas o cuando no había nadie en casa: la soledad sería su cómplice desde esa etapa de formación. Sin embargo, nunca sintió la confianza para dedicarse totalmente y cuando terminó la preparatoria se mudó a Guadalajara para estudiar la carrera de Comunicación.
 
Con una personalidad introspectiva, el cambio de ciudad devolvió la soledad y ésta le revelaría su verdadera vocación: la de escribir y cantar sus propias canciones. Un día, decidió comprarse una guitarra de $300 en Zapopan y la magia hizo el resto, las canciones fueron brotando entre acordes que no sabía nombrar.
 
Con la sinceridad de una acústica, la nostalgia se filtró por su ventana y sin querer la inundaron melodías sobre desamor. Su primer canción fue titulada "Te quiero olvidar", un tema portentoso que inauguró un soundtrack muy personal que fue compartiendo tímidamente en algunas redes sociales. Poco a poco, los elogios no se hicieron esperar y así ganó confianza para seguir escribiendo, hasta que su propia madre le confirmó su talento al escucharla en línea, a kilómetros de distancia.

La música eligió a Vanessa Zamora. Aunque desde muy pequeña tocaba el piano y tomó clases de guitarra en Tijuana, ella sólo cantaba a escondidas o cuando no había nadie en casa: la soledad sería su cómplice desde esa etapa de formación. Sin embargo, nunca sintió la confianza para dedicarse totalmente y cuando terminó la preparatoria se mudó a Guadalajara para estudiar la carrera de Comunicación. Con una personalidad introspectiva, el cambio de ciudad devolvió la soledad y ésta le revelaría su verdadera vocación: la de escribir y cantar sus propias canciones. Un día, decidió comprarse una guitarra de $300 en Zapopan y la magia hizo el resto, las canciones fueron brotando entre acordes que no sabía nombrar. Con la sinceridad de una acústica, la nostalgia se filtró por su ventana y sin querer la inundaron melodías sobre desamor. Su primer canción fue titulada "Te quiero olvidar", un tema portentoso que inauguró un soundtrack muy personal que fue compartiendo tímidamente en algunas redes sociales. Poco a poco, los elogios no se hicieron esperar y así ganó confianza para seguir escribiendo, hasta que su propia madre le confirmó su talento al escucharla en línea, a kilómetros de distancia.

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