Los Macuanos: una charla con Reubén Torres sobre política, periodismo, procesos creativos y Café Tacvba

Ahora como dúo, esta banda fronteriza edita "Epílogo", segundo álbum con Nacional Records
Por: 
Vicente Jáuregui @VicentJauregui
Foto: Itzel Alejandra Mayo 03, 2017

Si existe una ciudad post-todo en México, esa sería Tijuana, un territorio flotante que se reinventa a sí misma de vez en cuando. Apenas comenzaba el nuevo milenio, cuando surge Nortec, un colectivo que atrajo los reflectores de todo el mundo. Más tarde, la violencia mermó la vida nocturna y el movimiento artístico de la ciudad sufrió las consecuencias. Afortunadamente, el relevo generacional ahora es inminente, con nuevos proyectos que refrescan la escena con su diversidad sonora. Como toda ciudad fronteriza, Tijuana representa un crisol multicultural, reflejado en las varias escenas que confluyen dentro de su territorio. Dentro de la escena denominada ruidosón, se gesta un capítulo inédito protagonizado por María y José y Los Macuanos, dos proyectos que abrevan de la cumbia y el sonidero para hacer un híbrido post-norteño que resignifica el baile bajo un discurso de disidencia política. Si la generación anterior cantaba "Tijuana makes me happy", el legado ultra-violento del calderonismo y el desafortunado regreso del PRI marcó el desencanto político en ambos proyectos. Para Los Macuanos, un proyecto que nace como trío hace alrededor de 8 años, y ahora continúa bajo la batuta de Reubén Torres y Moisés López, el compromiso es escribir música que responda a los tiempos actuales. Anteriormente, la banda editó El fin (2010) y El origen (2013). En estos días, su nuevo álbum titulado Epílogo, cierra un ciclo en su carrera. Por una parte, es el primer álbum editado por Nacional Records en EU, por otra, es el primero sin Moisés Horta. Platicamos con Reubén sobre política, periodismo, procesos creativos, Café Tacvba y La derrota, un nuevo disco que saldrá a principios de 2018.

 


 

Hola Reubén, ¿cómo estás? Saludos desde la Ciudad de México, ¿estás en Tijuana ahora?

RT: ¡Hey! ¿Cómo estás? Ahorita estoy en Nueva York, estoy viviendo acá porque estoy terminando una maestría.

 

Òrale, ¿de qué es tu maestría?

RT: Es de periodismo. De hecho, extrañamente, acabo de regresar de entrevistar a Café Tacvba. Es raro ir a entrevistar a alguien y luego que te entrevisten (risas). Obviamente, ellos en otro nivel de fama y estatus.

 

¿Les dijiste que también eres músico? Quizá ubican a Los Macuanos

RT: Sí, les dije que recién habíamos sacado un disco, que lo escucharan (risas). Entrevisté a Meme y Quique, al parecer sí ubican a la banda.

 

Bueno, yo también soy músico y al rato me entrevistan a mí. Estamos en la misma sintonía (risas).

RT: Así se hace, hoy en día hay que ponerse todos los sombreros.

 

La historia discográfica de la banda comienza con El fin, un álbum que editaron en 2010. Después vino El origen y ahora entregan Epílogo. ¿Sientes que esta nueva entrega cierra un proceso?

RT: Sí, es curioso porque con El fin, nosotros mismos nos pusimos la pata, porque ¿a dónde va uno después de "el fin"? Después vino Origen y ahora, Epílogo es el primer disco en cuatro años. Cuando surge editar un disco con Nacional Records, pensamos que era una buena oportunidad para lanzar canciones que sólo existían en la red. Quisimos hacer un disco de temas ínterconectados, como si fuera un show en vivo. En Epílogo se refleja una fascinación por sonidos oscuros, es un disco para escuchar en casa, no tanto para bailar. Como dices, este álbum cierra un ciclo: Moisés Horta se fue de la banda y los procesos cambian en el estudio.

 

Aunque no sacaron material, Los Macuanos se mantuvieron muy activos en ese periodo.

RT: Exacto, fue un periodo de ausencia pero estuvimos activos. Quizá, el año perdido fue 2015. Hubo reconfiguración personal y creativa en ese lapso. Se fraguaron rupturas en lo que hacemos. Ese año no grabamos nada.

 

Comentabas que Epílogo es un álbum compuesto por material que ya venían trabajando, ¿cómo logran darle unidad y coherencia estética?

RT: Las primeras canciones se grabaron en 2012. Todo comenzó cuando nos invitan a tocar al Ruidosón Electoral de N.A.F.F.I. Fue una presentación muy significativa: había boletas a manera de parodia, las elecciones estaban a semanas de ocurrir. En el show hubo votaciones y todo. Previamente habíamos tocado en el Mutek. Para no repetirnos y hacer algo en sintonía con el tema político, nos metimos a grabar tres rolas que compusimos juntas (“Sangre, bandera, cruz”, “El camotero” y “Precipicio”). Esas canciones tenían algo en común: queríamos entrar al viaje tribal, pero con un rollo "industrialoso". Al poco tiempo surge “Soldado sin cara”. Esos cuatro temas bien podrían formar parte de un EP, pero decidimos meterlas en el Epílogo. A partir de ese momento, nos hicimos la reputación de ser una banda oscura. Nos decían los de “las cumbias industriales”.

 

¿Hay una reacción ante sonar muy mexicanos y autoreferenciales?

RT: De repente sí, pero no del todo. "Fuego cruzado" se inspira en el compositor y productor Jorge Reyes, (reconocido por su trabajo en Chac Mool N. de R.) sobre todo a su trabajo en el álbum Comala. De ahí retomamos influencias prehispánicas. De repente, a uno lo clasifican de cierta manera. Como reacción, buscas salir de eso, pero sin hacerle fuchi, sólo tratando de expandir el espectro sonoro. “1DMX” es un ejemplo de ello, de cómo nosotros mismos nos retamos. La gente luego se saca de onda cuando sonamos techno. Pero si le buscas bien, aún hay referencias al sonido mexicano en Epílogo.

 

Digamos que Los Macuanos es una banda en constante cambio, como una antena, lo suyo obedece a los tiempos que viven.

RT: Justo ahora, ya estamos grabando un nuevo disco. Es más estructurado, con más letra. Las canciones son más pop en el sentido de tener “verso, coro”. Los temas están construidos en formatos más tradicionales. La letra sigue siendo política, pero hay menos fascinación por lo mexicano. Los primeros discos manifiestan el folclore, ahora el interés va hacia la política. De hecho hay un track medio de broma, una versión desconchinflada del himno nacional que tocábamos en vivo al final de los shows, como un comentario satírico a la mexicanidad.

 

Regresando al tema del periodismo, ¿crees que los temas políticos permenan tanto en tu música como en los textos que escribes?

RT: Definitivamente creo que la política debe estar en nuestra música. Personalmente he hecho periodismo cultural, siempre con tintes políticos. Desde que estoy en la escuela escribo más sobre el tema de los migrantes, sobre todo ahora con Trump. Busco expandir mis posibilidades, por ejemplo, de música escribo porque surgen las oportunidades, pero no lo busco tanto, para mí resulta complicado porque estoy dentro.

 

Al tener poca letra, la banda no cae en el panfleto, por el contrario, su mensaje es abstracto y no toma una postura política clara.

RT: La  política está presente en nuestros discos como espectadores, no como agentes meramente contestatarios. Es algo que nos tocó vivir y registramos. Nuestra postura evidentemente es muy ambigua, nosotros presentamos la política como un reflejo, un espejo hacia la cultura mexicana. Si le buscas hay cierto humor, un tanto negro, pero ahí está. En el nuevo disco habrá letras más explícitas, ahora son tiempos diferentes, más políticos. Justo hablaba de eso con los tacvbos. Mi amigo Juan Carlos Reyna, que es periodista y músico de Nortec, vive ahora en Nueva York. Cuando supo que entrevistaría a Café Tacvba, me dijo que les preguntara sobre su postura política, si los músicos debían apoyar candidatos. Así me enteré que Rubén Albarrán había apoyado abiertamente a Delfina Gómez de MORENA. Meme comentó que actualmente no podemos darnos el lujo de ser neutrales, las circunstancias nos obligan a tomar postura. Y yo creo que es en todo el mundo, el termómetro apunta hacia eso y nuestro nuevo disco apunta por ahí.

 

¿Sientes que faltan bandas políticas actualmente?

RT: Yo creo que sí falta mucho en Latinoamérica. Hay bandas que lo hacen bien, pero son pocas. El otro día escuchaba a Los Prisioneros, una banda que hablaba de política de manera directa y con sentido del humor.

 

¿Cómo se dio el enlace con Nacional Records? Para muchas bandas mexicanas, este logro es algo inalcanzable. Pero ¿cambian las cosas cuando uno está firmado por una disquera de ese tamaño?

RT: Nacional organizó esta entrevista y no puedo hablar mal de ellos (risas). No te creas. Creo que la estructura de Nacional, funciona mejor para artistas que tienen gran viabilidad comercial, que para una banda pequeña como nosotros. De repente es extraño, es una paradoja porque la disquera maneja artistas muy grandes, pero eso no significa que te convertirá en una banda grande. Ahorita acaban de editar el disco de Little Jesus, son una banda de nuestra generación, los conozco, pero nada qué ver su música con la nuestra. Al final, por más que estemos firmados, nosotros seguimos abriéndonos puertas. Siempre hemos pensado eso: aunque tenemos una disquera que nos haga el paro, no dependemos de ella para avanzar. Siempre estamos truchas para mover nuestra música. Creo que Epílogo es un disco que no encaja tanto con Nacional, creo que el próximo disco sí lo hará (risas).

 

Otro cambio en la banda fue la partida de Moisés Horta, ¿cómo afeactó su partida?

RT: No somos una banda convencional de instrumentos, hacemos música electrónica y ello significa que somos tres productores. En vivo es algo muy adaptable: cuando Moi se fue, el show se adaptó para dos y no se nota. Irónicamente, su ausencia es a nivel creativo, en las ideas de estudio. Moi era el experimentalista de la banda, “1DMX” es una creación suya, por ejemplo. Su sello, se percibe porque empuja a la banda al límite sonoro. La separación fue amistosa. Ahora anda en Europa haciendo cosas súper experimentales que no podía hacer del todo en la banda. Es una experiencia que no debía dejar pasar. Su hueco ahora nos llevó a experimentar con songwriting, con cuestiones más pop.

 

Su partida abrió el camino del pop.

Estoy seguro que si hubiésemos hecho eso por ocho años, estaríamos aburridos y el nuevo disco sería muy experimental, pero la situación es inversa (ríe). Hemos hecho música instrumental, experimental y par la pista, la gente espera algo para bailar. De esos lugares nos estamos separando un poco, ahora no se bailará tanto, pero sí se podrá cantar. Además, ahora colaboramos con más gente para el nuevo disco.

 

¿Ya tienen título para el nuevo disco?

RT: El disco se llamará La derrota, un título que surgió porque un amigo que está documentando el movimiento del Ruidosón, escuchó algo del material y nos dijo que ya no sonaba a nada de lo anterior. El nombre surgió entonces (risas). Epílogo cierra una etapa y La derrota abre otra, más lírica, política, contestataria. El disco saldrá el próximo año, pero después del verano sacaremos los primeros sencillos.

 

Por último, ¿puedes mencionar cinco discos que los hermanen a ustedes como banda actualmente?

RT: Hay muchos. Podría ser el que mencionaba, Comala de Jorge Reyes, Club Negro de María y José un compañero de Tijuana. Ahora que los acabo de ver, mencionaría el primero de Café Tacvba. Ya que andamos en el espíritu nacionalista, otra banda sería Capullo, los considero una de las mejores bandas pop de México, sobre todo por Testigos del fin del mundo, un disco que sacaron en 2012. Son una banda muy alegre, nada parecida a nosotros, pero compartimos varios paralelismos, ellos también perdieron un músicos y sacaron sencillo el mismo mes. Ahora algo que escoja al azahar desde mi biblioteca… Enrique Iglesias de Enrique Iglesias (risas), ¡imagínate, no! Hay un artista que nos gusta mucho con mi primo (Moisés López) que se llama The Caretaker, tiene discos que han influenciado nuestro sonido, es medio fantasmagórico, ambiental. Un disco emblemático es An Empty Bliss Beyond This World, un gran disco ambiental para chillear o para tripear. Perfecto para el trip mental pacheco (risas).

 


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