La Beriso: del barrio al SXSW

Una entrevista con Ezequiel Bolli, bajista de la banda argentina
Por: 
Vicente Jáuregui @VicentJauregui
Foto: Archivo del artista. Mar 13, 2017

En ocasiones, una banda de rock puede ser una apuesta de largo aliento, que requiere de lustros para consolidarse. Tal es el caso de La Beriso, una banda de rock and roll barrial forjada en La Avellaneda, un barrio de Buenos Aires donde es legendario el cura Berisso, quien insipiró a "Rolo" Rolando Sartorio para bautizar a la banda. Surgido en 1998 luego de que "Rolo" pusiera un afiche para audicionar guitarristas, la alineación de la banda fue maleable en su etapa gestiva, en la que deambularon alrededor de 29 músicos. Como presagiando las dificultades que la banda sortearía, el grupo avanza poco a poco, a su propio ritmo, con el fervor de quien sabe que el potencial y la magia son cuestión de tiempo.

 

Con letras cotidianas que hablan sobre amor, experiencias de vida, realidad social o corrupción política, el grupo va contagiando su pasión por la música. Con estoicismo y resistencia de acero, La Beriso va labrando su fanbase de manera lenta pero segura y constante. Así, en 2013 logran atascar el legendario Luna Park, sin duda, el momento que inició un despegue sin retorno hacia los reflectores. Este 2017, después de ser la banda designada para abrir los conciertos de los Rolling Stones en Argentina, además de llenar el Microestadio Malvinas Argentinas, Estadio de Ferrocarril Oeste, el Estadio Único de la Plata, el Anfiteatro Municipal de Villa María y el Estadio Monumental de Nuñez y el Estadio River Plate, la banda es nombrada con justicia en su país como la "esperanza del rock callejero".

 

Este 2017, La Beriso está con las expectativas a tope con su primer presentación en EU en el festival SXSW, luego de que visitaron Guadalajara, México para presentarse en el Cosquín Rock México (18 de febrero). Entrevistamos a Ezequiel Bolli, bajista y miembro fundador de una banda que recién comienza su proceso de internacionalización, pero que en su país ya es todo una leyenda.

 


¿Qué bandas, discos o concierto te detonó un gusto por volverte músico?

EB: Mi principal escuela fue el rock clásico. Por mi padre escuchaba a los Rolling Stones. Además, oía mucho rock nacional argentino que me fue detonando un gusto por la música. En ese momento el sonido del bajo me atrapaba, me llegaba muy dentro y quería sentir ese sonido profundo con el bajo. Más tarde, mi primer show fue Fito Paéz, fue mi primer concierto y ahí me di cuenta que quería hacer esto compulsivamente.

 

Al principio de la banda, Rolo convocó a los músicos por un clasificado que pegó en algunos lugares. ¿Tú fuiste de los que acudieron al llamado?

EB: Muchos músicos llegaron acudiendo por el anuncio que Rolo puso, pasaron casi 30 antes de una alineación definitiva. Yo llegué porque conocía al baterista por un amigo en común. Teníamos muchas cosas en común, nos quedábamos horas hablando de música. Un día me invitó al ensayo con los chicos y partir de ese momento sentí una conexión muy fuerte. Me divertí mucho tocando con ellos, sentí que la banda tenía un potencial increíble. Yo siempre busqué estar en una banda donde puedas transformarte musicalmente como artista. Uno siempre busca tratar de superarse y en La Beriso sentí que podría lograrlo.  

 

Acá en México, uno tiene que hacer mil chambas para sobrevivir en lo que una banda es sustentable. Ustedes casi llevan 20 años tocando, cuánto les tomó vivir de la música, te tocó trabajar antes de que la banda tuviera la convocatoria que hoy goza?

EB: Totalmente. Yo estuve trabajando todo este tiempo de lo que podía. A medida que la banda exigía mas tiempo, buscaba trabajos flexibles, con cierta libertad con los horarios, que puedas irte todo un fin de semana. Al principio era difícil económicamente no funcionaba bien, algunos tenemos familia y es implica varias responsabilidades que no lo hacen nada sencillo. Pero después del show del Luna Park, hace alrededor de 5 años, sentimos que era el momento de apretar y meter a todo el acelerador, de tomar el riesgo. Sentimos que era el momento de creer más en la banda y apostarle todo. Finalmente nos pusimos la camiseta y la cascamos.

 

Después de seis álbumes de estudio, cómo describirías los procesos, ¿qué disco ha sido el más complicado de grabar y cuál el más fluido?

EB: El primer disco, Sólo canciones, fue el más complicado, no conocíamos mucho, no sabíamos cómo se grababa el material. De ahí en adelante siempre buscamos sacar el mejor posible, en cada disco nos interesa superar al disco anterior en sonido y propuesta musical. Ahora en Pecado capital, que es un disco grabado en la Ciudad de México, sentimos que estábamos logrando algo importante. La banda estaba muy unida, no estuvimos en un hotel: todos nos fuimos a quedar a una misma casa. Estábamos todo el día juntos y eso benefició a nivel de concentración, a nivel de trabajo. Cada día enfrentábamos la grabación con una sonrisa. Entonces siento que este disco es el qué mejor ha fluido, el más fácil de hacer.

 

¿Cómo surge la idea de grabar su último disco en México?

EB: En nuestro afán de siempre superarnos, surgió la oportunidad de trabajar con el productor Armando Ávila, a quien seguramente conoces (productor reconicido por disco con David Bisbal y Alex Ubago N de R). De entrada, él está más enfocado al mundo del pop y nosotros queríamos sacar un disco bien rockero. Pero se tomó la molestia de venir a un show acá a Argentina y platicando nos dimos cuenta que es un fan del rock y tenía muchas ganas de hacer un disco así. Nos encontramos en el momento justo que nosotros queríamos hacerlo. Armando nos dio la facilidad para tocar como nos gusta, de la mejor manera, para lograr los temas. Conforme pasaba la grabación sentíamos que habíamos tomado la decisión correcta de colocarlo a él. Hicimos una gran amistad y cada vez que vamos a tocar a México pasamos a visitarlo. Fue una experiencia buenísima.

 

Hace poco tuvieron oportunidad de abrir los shows de los Rolling Stones en Argentina, la banda por la que comenzaste a tocar en un primer momento. ¿Lograron conocerlos, algún día imginaste que esto sucedería?

 

EB: Fue un sueño para todos los que formamos parte de la banda. Fue un hito no solo en el terreno musical sino en nuestras vidas. Pudimos conocerlos e ir a saludarlos, fue algo que nunca olvidaremos. De repente estábamos todos como banda, fue increíble. A pesar de que solo fueron 5 minutos, aprendimos lo que es tener pasión por lo que uno hace.  Estaban con una energía increíble, con unas ganas tremendas de tocar. Nos impacto haberlos conocido y sin duda fue unos de los momentos más grandes que la música nos ha regalado, jamás lo hubiéramos imaginado. Cuando uno sueña con que le vaya bien en la música, sueñas con un montón de cosas, pero esa uno ni se atreve a soñarla. Son inalcanzables. De repente tenerlos ahí fue algo único.

 

Después de años de picar piedra, finalmente la banda llega a EU, a un festival tan importante como es el SXSW, ¿qué expectativas hay al interior de la banda?

EB: Nosotros tenemos mucha expectativa, nunca fuimos. Nosotros recién estamos saliendo del país a visitar otras tierras. Esta fecha nos pareció una oportunidad increíble, tenemos ganas de dar muy buen show, que eso genere el poder volver muchas veces. Nosotros la pasamos muy bien juntos, somos más que amigos, sonos hermanos de la vida y nos gusta vivir nuevas aventuras todo el tiempo. Ahora estamos con muchas expectativas y toda la energía para poder demostrar lo que somos.

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