Helado Negro: Una charla con Roberto Carlos Lange

Acá los detalles de su presentación en el Ruido Fest 2016
Por: 
Vicente Jáuregui @VicentJauregui
Foto: Archivo del artista. Jun 16, 2016

Roberto Carlos Lange es un personaje impredecible. Como una fuerza musical de inercia constante, el destino de sus creaciones siempre es incierto y en ese sentido cada nueva entrega representa una aventura sonora.

No recuerda exactamente el momento en que la música se hizo uno con su ser, prefiere asumir que la creatividad le es un atributo orgánico, tan natural como hablar o dar una caminata por las calles de Brooklyn, el barrio que adoptó como hogar luego de crecer en el verano permanente de Florida, un ecosistema pantanoso y tropical que sin duda puede ser rastreado en incontables fragmentos de su música.

Aunque ha tenido varios proyectos, es Helado Negro el que le ha ganado una horda de seguidores y el reconocimiento unánime de la crítica especializada. Charlamos con Roberto Carlos, quien se presentará próximamente en la segunda edición del Festival Ruido Fest 2016 en Pilsen, Chicago.


Si alguien revisa la cronología de tu SoundCloud, fácilmente concluiría que eres prolífico y multifacético. Hace apenas 4 días subiste “Latinidad Mío”, un track que resignifica el ensamble de alientos de salsa con un diseño sonoro contemporáneo.

En realidad, ese track lo acabo de subir pero es súper viejo, lo hice en el 2003. No sé porqué la subí, lo encontré por ahí, no lo recordaba y decidí hacerlo. Entre 1999 y el 2010, tuve un proyecto que se llamaba Epstein, “Latinidad Mío” era parte de eso, era todo de música instrumental. Saqué 7 u 8 álbumes bajo ese nombre antes de hacer Helado Negro. Pasa de todo en mi carrera, es por temporadas. En ocasiones estoy enfocado en tocar en vivo, otras estoy haciendo visuales. Después ya me pongo a incorporar todo de alguna forma.

Siete días antes de lanzar ese track, subiste “Yellow Kite”, un tema muy diferente, casi en el polo opuesto, con un bajo sintetizado atronador y distorsionado.

También es muy antiguo. Tenía otro grupo que se llamaba Boom & Birds. Fue el primer proyecto que tuve y ese fue el primer sencillo (ríe).

¿Tienes una especie de baúl lleno de música inédita?

(Risas) Creo que ahora sí ya saqué casi todo, todo eso lo hice en otra época, cuando no era tan fácil encontrar o compartir la música.

¿De dónde te viene este eclecticismo y la capacidad de producir música tan diferente?

Sería muy difícil de explicar, porque ese tipo de inspiraciones eran en porcentajes pequeños por todos lados. Yo comencé haciendo samplers de vinilos de hip hop. Para mí eso era hacer canciones, con beats. ¿Alguien que me inspire especificamente para hacer eso? Es complicado decir, porque siempre he escuchado de todo y eso busco con mi música, que sea diversa y pueda aparecer por todos lados.

Leí que creciste viendo un montón de películas, películas de kung fú, de Chuck Norris, muchas películas de acción y que siendo de Florida, entendiste cuestiones como la nieve hasta los 22 años, ¿qué tanto ha afectado el código postal a lo que haces?

Afecta bastante, pero para cada persona es diferente. Recién terminé un álbum que lanzaré en octubre. Para mí, ese disco suena a lo que pasa en mi barrio, es mi interpretación, pero cada quien se hace una idea diferente. Si yo te doy mi descripción, para alguien diferente cambia. Por acá hay mucha gente caribeña por ejemplo. Todo está mezclado, gente rica y pobre, es un lugar bien ruidoso y tranquilo a la vez. Como estoy en Brooklyn, la gente quizá espere algo bien escandaloso, con mucho ritmo, algo crudo, pero este nuevo álbum es más tranquilo.

Dormido en la silla es un disco muy peculiar que editaste en 2012, una investigación sobre los sonidos del norte de México, especialmente en la tradición del canto cardenche. ¿Cómo llegaste a hacer este disco tan regional?

Eso fue gracias a la gente del Nrmal, me invitaron a participar, también a otros artistas como Algodón Egipcio, Chancha Vía Circuito, DJ Rupture. Nos invitaron para interpretar esta música de la región norteña de México. Yo conocía música del norte de México, pero nada de la canción cardenche, me pegó mucho cuando lo escuché por primera vez.

Es un canto que -incluso en México-, poca gente conoce, es desnudo y viceral, algo que se canta desde las entrañas.

La forma en que ellos cantan es un llanto y es muy universal.

¿Como un blues?

Sí, aunque sin estructura o afinación, eso me gusta más. Están llorando. Hay cantos así en otras partes del mundo, en Grecia o Irlanda. Es música que no tiene nada qué ver con instrumentos, es sólo la voz. Me identifico, porque así escribo yo cuando hago música, cuando estoy viendo cómo formar cosas con mi voz, sea para Helado Negro o cualquier otro proyecto. Así trabajo mucho en el estudio.

Qué relación tienes con Ecuador al tener tus raíces de allá, ¿has explorado la música de raíz de allá?

Eso vino cuando yo era muy joven, cuando mis padres escuchaban música tradicional de Ecuador, boleros y géneros así. Pero nunca he querido tomar un estilo para hacerlo de mi manera, no hago una fusión. Simplemente algo me influye pero termino haciendo algo diferente, para mí lo importante es hacer algo nuevo, más cercano a lo electrónico.

Hace dos años comentabas en una entrevista que no habías ido tanto por Europa y era un misterio, ¿finalmente cómo ha sido el recibimiento de tu música?

En realidad casi no voy por Europa, no soy bueno con los negocios, no he sacado tantos shows allá. Me pareció muy bien, estuvo buena la experiencia de tocar, pero no he puesto tanto la atención en tocar allá, no sé si me gusta ahorita. Estoy más enfocado en E.U. y en tocar en Sudamérica, así que no sé (ríe).

En México has tenido un recibimiento muy bueno.

Claro, desde la primera a esta última en el Foro Indie Rocks la he pasado muy bien. Eso me gusta más, la gente es muy agradable, siempre hay algo nuevo, emergente, que me gusta descubrir.

Tus melodías son muy visuales, si pudieras hacer o reescribir el soundtrack de un filme, ¿qué eligirías?

Triadic Ballet de Oskar Schlemmer, es un ballet, me gustaría mucho hacer algo por ahí.

Además de la música, ¿qué otras cosas tomas como inspiración?

Todo tipo de arte visual y películas, siempre estoy viendo cosas de todo tipo de géneros.

Me llama mucho la atención tu colaboración con Mikael Jorgensen de Wilco, ¿cómo se dio este intercambio?

Él es un amigo desde hace tiempo, nos conocimos en 2001, algo así, fui a grabar a Chicago y él estaba grabando en el estudio. Desde entonces nos hicimos amigos. Apenas estaba entrando a Wilco. Luego estuvo un tiempo acá en Brooklyn y estuvimos grabando durante días y días, más tarde hicimos una sesión en vivo, que se llama Shaking Through. También vino a tocar a una sesión que hice con 18 músicos en Minneapolis.

También mezclaste Beast Rest Forth Mouth de Bear in Heaven, un álbum que Pitchfork catalogó como Best New Music álbum.

Fui a un escuela de arte con dos de Bear in Heaven en 1999, en Georgia. Nunca perdimos el contacto y cuando ya se formó Bear in Heaven me buscaron para hacer la mezcla del disco. Después les hice un remix. Jon Philpot, el cantante, ha colaborado conmigo también en Helado Negro en el track “Relatives” del mi tercer disco Asthmatic Kitty.

¿Qué podemos esperar de tu show en el Ruido Fest 2016, estarán las The Tinsel Mammals, estos humanoides ataviados con celofán brillante?

Yo creo que será muy parecido a lo que estoy haciendo últimamente, un par de temas de cada disco. Y claro, sí estarán los Tinsel presentes.

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