#ENTREVISTA con Frankie Mares de Troker

La banda de Guadalajara se reinventa con "One Thousand Million Eyes", una colaboración con Renee Mooi
Por: 
Vicente Jáuregui @VicentJauregui
Foto: Archivo del artista. Ago 07, 2017

¿Existe alguna banda mexicana que se haya presentado en Glastonbury? La respuesta es doblemente afirmativa. Surgida en Guadalajara, en 2004, Troker ha conquistado públicos de todo el mundo con su efervecencia instrumental. De naturaleza arriesgada y experimental, su mezcla de hip-hop, jazz, psicodelia, rock, música electrónica y funk, los ha convertido en la única banda mexicana en formar parte de el cartel del Glastonbury durante dos años consecutivos.

 

Conformada por 6 músicos de diferentes latitudes geográficas, Troker nace como un ensamble capaz de hipnotizar al público con sus ritmos contundentes, melodías sofisticadas e improvisaciones ácidas, todo bajo la potencia de instrumental plena en inventiva, energía y recursos sonoros.

 

Desde sus primeros shows, el grupo llamó la atención de medios internacionales especializados, que no escatimaron en adjetivizar sus directos como ruidosos, caóticos y desvergonzados, una serie de calificativos que sintetizan la peculiar combinación de Troker, que como el Tequila, ha destilado un sonido que ya merece una denominación de origen por su capacidad de embriagar al público con texturas y grooves únicos en el cuadrante.

 

Este 2017, Troker sorprende con el video de "One Thousand Million Eyes", una canción que rompe su tradición intrumental. Bajo la complicidad de Renee Mooi, la banda presenta por primera vez un tema vocal en su historia. El resultado, es impresionante. En este primer adelanto de lo que será su quinto álbum de estudio, ya se anticipa una renovación del ensamble. Platicamos con Frankie Mares, baterista y miembro fundador de la banda, sobre el proceso de gestación del disco.

 


¿Cuándo surge la idea de hacer un tema con voz?

Hasta hace poco, ni nos pasaba por la cabeza hacer algo con voz. Todo cambió cuando hicimos un show con Renee Mooi en el DF. Nos encantó su voz, nunca la habíamos visto en vivo. Nos gustó su libertad como artista, su puesta escénica. Nos llamó la atención trabajar con alguien como ella. Entonces pensamos que si algún día hiciéramos algo con voz, ella sería la indicada. Cuando decidimos hacer “One Thousand Million Eyes”, quisimos aprovechar e invitar a Renee, para tener un discurso vocal. Hasta entonces, ese discurso sólo existía en entrevistas. Queríamos decir algo interesante, decir que es momento de no quedarnos callados y era más fácil decirlo con voz que con pura música.

 

¿Cómo se dio el proceso de grabación, pudieron trabajar juntos en el estudio o fue a distancia?

Primero trabajamos el tema en Guadalajara. Acá construimos la pieza y luego se la presentamos a Renee, quien grabó la voz en México, con Jerry Rosado, quien fungió como productor específico de este tema. Cuando nos mandaron el resultado nos encantó. Fue increíble escuchar a Troker con voz, fue una gran sorpresa. Cuando compusimos el tema, ya nos imaginábamos dónde iría la voz, la temática. Pero al escucharla terminada, el resultado fue rebaso las expectativas, fue satisfactorio. Esta canción formará parte de un álbum. El resto de los temas los produjo Alonso Arreola.

 

¿Ella escibió la letra?

La letra la escribimos también nosotros. Digamos que antes sólo hablamos de intenciones. Había una libertad, pero queríamos mantener una energía intensa. Sabíamos que era un tema denso y requeríamos indagarlo con profundidad.

 

¿Por qué en inglés?

Nos han preguntado mucho porqué la hicimos en inglés. Nuestra respuesta es “¿por qué no?”. Nosotros trabajamos mucho en E.U., estamos abriendo mercado por allá. Queremos aprovechar eso. Además, fonéticamente el inglés es muy rico para este tipo de música. Todo surgió de manera natural. Para Renee fue fácil porque ella canta sus temas en inglés. Para nosotros como banda también porque escuchamos bastante música en inglés.

 

Cuéntanos un poco del resto del material de este álbum.

El disco tendrá 10 canciones. 8 instrumentales y 2 con voz. Tenemos una colaboración con un vocalista de una banda gabacha que nos gusta mucho, pero aún no podemos revelar el nombre (risas). Como te decía, el productor del disco es Alonso Arreola.

 

Además de músico, Alonso es periodista, sibarita, escritor, es un personaje al que nada le es ajeno, ¿cómo fue trabajar con él?

Además de ser amigos, con él platicamos mucho, es una persona que ha estado al pendiente de nosotros, siempre nos vemos para hablar de música. Somos una familia. Igual Jerry Rosado y Nelson Sánchez, que hizo la mezcla del disco. Es un disco muy meticuloso en los arreglos y en cuestión del sonido. Trabajamos mucho en respetar la esencia de Troker siempre, de mantener la música viva. Con la tecnología, se pierde ahora la magia. A nosotros nos interesa transmitir la energía del en vivo. Alonso comprendió eso desde un principio y se trabajo así para que funcionara totalmente.

 

Cuando estudiabas en el  Conservatorio de las Rosas, ¿tenías claro en qué dirección iría tu carrera, sabías que el jazz y el funk serían tu destino?

Personalmente, siempre me ha gustado romper barreras, sobre todas las mías. En el Conservatorio escuchaba jazz, pero no de una manera tan consciente como ahora lo hago. Actualmente desarticulo la música y antes no lo lograba. Antes oía y ahora escucho. La escuela ayuda a desarrollar esa habilidad. No me imaginaba tocar funk o jazz. Siempre he tenido un gusto musical muy diferente a mis compañeros. Finalmente, gracias haber estudiado en esa escuela nace Troker con Samo (bajista). El destino nos juntó y casi 20 años después aún hacemos la música que amamos, la música en la que creemos, la que nos permite llegar a lugares inimaginables. Además, con Troker representamos a gente que cree en nosotros, en nuestra música.

 

En esots 17 años de carrera con la banda, ¿cuál ha sido la experiencia más gratificadora con Troker?

Desde luego, Glastonbury es un gran momento. Desde que veía los conciertos en casa, me imaginaba estar ahí. Cuando llegó el momento, dije "ok, aquí estoy, ahora qué sigue". Tienes que seguir trabajando. Pero en ese momento me di cuenta que estábamos rompiendo fronteras. También supe que entre más cosas hagas, más responsabilidades tienes. Tanto como persona, como músico, tanto con la gente que te sigue y respeta tu trabajo. En Portugal hicimos una fecha ante más de 15 mil personas, fue increíble tener un público obsesionado con cada nota que tocábamos. Fue una respuesta muy positiva, que generalmente recibimos, pero en ese momento fue muy especial y nos dio un levantó para seguir adelante. Sobre todo porque hacemos música muy arriesgada para México. En esos momentos nos damos cuenta que estamos haciendo las cosas bien. 

Comenta con Facebook

¿Te lo perdiste?

Back to Top