CENTAVRVS: 5 de diciembre en "Prayers: From Los Angeles"

Entrevista con Demián Gálvez, guitarrista de Centavrvs
Entrevista con Demián Gálvez, guitarrista de Centavrvs
Por: 
Vicente Jáuregui @vicentjauregui
Foto: Yoatzin Balbuena (primera foto) – Bogar Adame (segunda foto). Nov 30, 2015

Son las 9 de la noche afuera de un restaurante ubicado en la colonia Roma del Distrito Federal. Este día, Hendrix cumpliría 72 años si no se hubiera unido al mítico club de los 27.

La mayoría de los que están comiendo no lo saben, pero eso no importa. Mientras beben su cerveza, Demián Gálvez (voz y guitarra) y Rodrigo Barbosa (batería), tocan un tributo a uno de los músicos más emblemáticos del siglo XX. Durante los 90, Demián comenzó a tocar la guitarra y un día quedó marcado por la sicodelia hendrixeana.

Años más tarde se mudó al D.F. dese su natal Torreón (Coahuila), para estudiar música y allá conoció a Barbosa, Daniel Zlotnik y Carlos Maldonado. Los 4, fundaron Los Dorados, uno de los grupos experimentales más fascinantes y aventurados que haya visto nacer el DF.

Inquieto por naturaleza, Demián ha participado en varios proyectos durante todo este tiempo. Uno de ellos se llaman Centavrvs, que apenas a 4 años de su formación, ha tenido un desarrollo enorme e inesperado que hace un par de semanas cerró el año con broche de oro con su nominación al Grammy Latino por Mejor álbum alternativo por el disco Sombras de Oro, además de su reciente presentación en el Lunario del Auditorio Nacional con un show totalmente lleno.

Al revitalizar la música mexicana de raíz mediante un enfoque contemporáneo, pleno en inventiva y recursos electrónicos, Centavrvs se ha convertido en un referente mundial de cómo suena el México profundo. Algo que ni ellos mismo soñaron cuando el proyecto arrancó con la sencilla intención de combinar beats electrónicos con algo de folclore mexicano.

Este sábado 5 de diciembre, Demián Gálvez estará en Los Ángeles, en representación de la banda para tocar un set irrepetible como parte de Prayers: From Los Angeles, Shared Voices through Art & Music, un evento que busca cultivar el intercambio libre de ideas, para conseguir una sanación comunitaria por medio del arte y el libre intercambio de la palabra (acá puedes consultar toda la información).

Platicamos con Demián sobre el desarrollo de su voz como un músico aventurado y mutante, que bien puede incendiar el escenario con una improvisación lisérgica que resignificar la música regional con el ritmo volador de Centavrvs.


Entrevista con Demián Gálvez, guitarrista de Centavrvs

Eres un músico muy ecléctico. Puedes estar en una banda experimental como Los Dorados, como guitarrista de Ely Guerra, haciendo un tributo a Hendrix como el que acabo de escuchar o como frontman de Centavrvs, ¿cómo fueron tus años de formación?

Demián: Desde niño, mi entorno siempre fue musical. Hay dos músicos profesionales en la familia, tíos que me dieron clases desde los 7 años de teclado, flauta, percusión y solfeo. Pero con la guitarra pasó algo muy cotorro porque comencé a tocarla cuando estuve en una rondalla.

Como todo mexicano durante los 90, cuando casi no había escuelas de música y menos de rock…

D: Exacto, yo hice audición como cantante de un coro, me aceptaron y estuve cantando. Un día un compa estaba tocando un riff bien básico de blues e inmediatamente mi oído se jaló. Le pedí que me enseñara y a partir de ahí mi tío Pichi notó mi inquietud. En ese entonces él tocaba con Hiena, una banda de rock en ese entonces, eran covers de Metallica, Black Sabbath, Iron Maiden, etc., y me enseñó una progresión de acordes.

Al poco tiempo mi mamá me dijo que me compraría una guitarra si sacaba el solo de “Pólvora” de los Locos del Ritmo… ¡y lo saqué! Me compraron una Ibanez japonesa, era súper metalero y saqué completo el álbum negro de Metallica, los solos de Kirk Hammett de And Justice For All.

Pero no te quedaste en el metal…

D: A pesar de que mis oídos estaban orientados al metal, mi papá es melómano y siempre escuché a Gilberto Gil, Miles Davis, Debussy, Toña la Negra, son cubano, música tradicional mexicana, hasta Rigo Tovar y Flans, por mi hermana (ríe). Crecí rodeado de música y siempre fue algo muy ecléctico.

Cuando te ví tocar por primera vez con Los Dorados, hace unos 12 años, su búsqeda estaba orientada al jazz, ¿cómo llegaste a eso?

D: Uno no puede abarcar toda la música. Cuando decidí orientarme a algo, estaba escuchando bastante jazz y un tío me dijo: “lo primero que debes de hacer para tocar jazz es tirar todos tus discos de rock”.

¿Neta, lo hiciste?

D: Sí, ahí voy de pendejo a tirar la colección completa de Iron Maiden (risas).

¿Literal?

D: Literal, era una edad muy influenciable, te dicen “tírate al pozo y te tiras al pozo”.

Era una época difícil si eras rockero y querías estudiar música de manera académica, no podías decir que te gustaba el rock porque te venían mal.

D: Sí totalmente. En Torreón, por estar cerca de la frontera, no era tan drástico, en esa época el grunge era lo máximo, Alice In Chains, STP, etc., pero cuando me metí en serio a la música me clavé a escuchar jazz y blues, me gustó bastante. Se refinó mi oído, ayudó ampliarme en conocimientos armónicos. Cuando escuché el Kind of Blue de Miles Davis fue revelador, similar a cuando escuché a Hendrix: se me abrieron las puertas de la percepción. Me parecía que estaban en otros mundos, que eran anfibios.

¿Qué te aportó el jazz en tu desarrollo como músico?

D: Me comenzó a interesar la improvisación y sobre todo a ver la guitarra como una pequeña orquesta. Para lograr una voz propia en la guitarra, debes pensar como músico, no sólo como guitarrista, es algo muy importante que siempre le digo a mis alumnos.

Más tarde tu búsqueda fue hacia otros sonidos, ¿cómo se fue dando el cambio?

D: Hay que tener la capacidad de reinventarse como artista, esa es la clave para mantenerse vigente. Mientras estuve en la escuela sólo escuchaba jazz, pero me llegó a aburrir un poco. Por otra parte, si a nivel laboral es difícil vivir de la música, del jazz está doblemente complicado. Yo no tengo recatos en escuchar electrónica, reggaetón o cumbia siempre y cuando sea real el mensaje y eso está más allá de las notas correctas o de cuestiones mercadotécnicas.


Un día, un tío me dijo: “Lo primero que debes de hacer para tocar jazz es tirar todos tus discos de rock… Y ahí voy de pendejo a tirar mi colección completa de Iron Maiden (risas)…” Demián Gálvez


Cuando nació Centavrvs, que es una banda más orientada al folclóre y la música electrónica, ¿no te dio onda el salto a esos géneros?

D: Cuando comencé lo de Centavrvs sí me llegó a pasar por la mente el “¿qué van a pensar los que me conocen como guitarrista de jazz?” Pero al final dije “fuck them!... esta es mi búsqueda y lo voy a hacer”. Nunca tuve duda de hacerlo, era un experimento natural, pero nunca pensé que llegaría a los Latin Grammys, te lo juro.

Sí, vi las fotos.

D: (Ríe), el tren del mame. Pero de verdad, es muy loco. La línea del tiempo entre estar en el cuarto de Luca Ortega (baterista de San Pascualito Rey), en la colonia San Cosme, planeando una canción… a Las Vegas.

¿Cuánto tiempo pasó?

D: Tenemos como 4 años. Nació con el centenario de la Revolución. A mí los corridos norteños revolucionarios siempre me han gustado, entonces me planteé poner un beat tipo M.I.A. sobre algo folclórico mexicano a ver qué pasa. Al principio era una narración multidisciplinaria de la Revolución Mexicana. Por eso la gente creía que hacíamos corridos electrónicos, y sí, grabamos un EP con esa onda pero no nos quedamos ahí.

¿Qué sabor tienes actualmente de la banda, luego de 4 años?

D: Siento muy padre que a la banda le esté yendo tan bien, que la gente conecte tanto, pero la verdad es que todavía tenemos que trabajar muchísimo.

¿Cómo fue el desarrollo del sonido? Leí que encontraron su identidad muy rápido.

D: Cuando pensé en el concepto estético me di cuenta que las bandas mexicanas copian mucho el sonido gringo.

Sobre todo últimamente…

Sí, antes no era tan así, ahora todo mundo quiere ser Arcade Fire o en su momento a los Strokes.

Muchos músicos piensan que así lograrán internacionalizarse.

D: Es al revés. Yo he estado con promotores de festivales grandes de Europa y lo que me dicen es que les gusta Centavrvs porque suena a México. Me dicen que les llegan bandas que suenan a Strokes y no tiene caso llevarlos porque los mismos Strokes van a esos festivales (risas). Entonces para qué llevar la región 4. No es que esté bien o mal. Por ejemplo Rey Pila lo está haciendo muy bien. Diego siempre buscó eso y está cumpliendo su sueño y en este rollo es seguir tu sueño y conseguirlo a base de trabajo. La competencia está muy fuerte y con la tecnología puedes hacer discos como tortillas.

¿Qué crees que tenga Centavrvs para haber logrado tanto en tan poco tiempo?

D: Lo que tiene Centavrvs es un sonido bien reconocible, que en poco tiempo logramos encontrarlo. Y tú sabes que en una banda lo más importante es tener tu sonido.

Es tu huella digital.

D: Cuando alguien te escucha tiene que decir suena a Centavrvs, nada de que suena a Zoé mezclado con no sé qué…

¿Hay prejuicio para el tipo de música que hacen?

D: En México un poco, pero sobre todo en la escena del rock y del jazz, hay mucho prejuicio con la música rítmica, es difícil reconocer que una cumbia puede ser una buena canción. No porque sea cumbia vas a desprestigiarla. Todo es una cuestión de que tu mente esté abierta. Si hasta Charles Mingus hizo un disco de cumbia, el Cumbia Jazz Fusion

De la cumbia o el bossanova a la sicodelia hay un paso, así nació la Tropicalia en Brasil.

D: Tal cual, pero en México todavía cuesta trabajo.

¿Cómo te sientes como frontman, no te costó mucho trabajo?

D: Últimamente me siento con más confianza. Me costó trabajo porque al principio, cuando ya decidimos ser una banda con Alan, Paco y Rayo, un día nos volteamos a ver para preguntarnos ¿y quién va a cantar? Todos se hicieron güeyes y pues terminé cantando yo.

¡El que inició su carrera en el coro!

D: Pues si (ríe), no hubo de otra, me metí a clases de canto.

¿Quién te dio clase?

D: Juan Pablo Villa. Al final cantar es algo que vas descubriendo contigo mismo. Pero sí, ser frontman es de nervio, ahora que tocamos en el Lunario estaba súper nervioso, me cagué (risas). Con Ely Guerra he tocado para mucha gente, pero ya tener tú la responsabilidad de hablar con la gente es complicado, pero últimamente ya me siento mucho más suelto.


INTEGRANTES


Álan Santos: sintes.

Rayo: tornamesas.

Paco Martínez: bajo.

Demián Gálvez: voz y guitarra.


CONCEPTO SONORO


Electrónica regional mexicana.


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