Kurt Vile, renovadora voz

Kurt Vile, renovadora voz

Por: 
Enrique Blanc
Foto: Archivo del Artista Nov 11, 2015

Como un heredero de la era hippie, Kurt Vile suele llevar su grifa melena larga muy desordenada.

Surgido en la escena de Philadelphia, como parte de The War On Drugs, el proyecto de Adam Granduciel, su fidelísimo compadre, Vile, quien suele pasar largas temporadas en Los Ángeles, puede ser considerado ya una de las voces que han renovado con frescura el rock y el folk contemporáneos.

Afirmación que se sustenta en los seis álbumes que ha sacado a la fecha, el último de los cuales, titulado b’lieve I’m goin down… —así, con minúsculas—, vió la luz este pasado septiembre de 2015.

Hay en general en las canciones deKurt Vile - b’lieve I'm goin down…Vile un sello muy personal, marcado por esa voz que pareciera brotar de una personalidad introvertida y que seguro resulta más evidente en Smoke Ring For My Halo, su disco de 2011, tercero en su cosecha, y el que puede ser considerado el primer peldaño para la conquista del prestigio del que goza en la actualidad.

En éste, secundado por Granduciel, Vile produjo diez canciones con un aire intimista y vaporoso, muy de alcoba. “Peeping Tomboy” fue el éxito del mismo, una balada que comunica el momento de indecisión por el que transitaba Vile, en versos como el que la abre: “No quiero cambiar, pero no quiero permanecer igual…”.

Su siguiente álbum, el mucho más ambicioso en composición, Wakin’ On A Pretty Daze, fue señalado por la crítica especializada como su trabajo mejor logrado. Pitchfork le otorgó una calificación de 8.5, un punto por encima del 8.4 que le dio a su título anterior. Arranca con “Walkin On A Preety Day”, canción que está por encima de los 7 minutos de duración.

Enseguida viene “KV Crimes”, una de las más exitosas del álbum quizá por el inconfundible riff que suena en sus primeros segundos. En ésta, Vile alude a sí mismo frente a un ajuste de cuentas. Y también evidencia su talento como instrumentista, como dotado guitarrista.

Hay otro par de tracks en Wakin’ On A Pretty Daze que transparentan la búsqueda de Vile por salirse de los formatos habituales de canción y condescender ante los caprichos que exige su instinto creativo: “Was All Talk” está en los siete y medio minutos, y es musicalmente una canción que sorprende por su sonoridad compleja y de cierto modo experimental en su textura base. Y “Too Hard”, de más de ocho, está marcada por un tono reflexivo y, de nueva cuenta, arreglos hechos con minuciosidad, ambición e innegable creatividad.

Un disco que se colocó en las listas de los mejores de 2013 en varias de la revistas impresas y digitales más reconocidas en cuanto al rock como Uncut, Pitchfork y Q, entre otras.

Ahora, en cuanto a b’lieve I’m goin down…, puede ya afirmarse que es de nueva cuenta un álbum que se bifurca entre un sonido acústico y otro más eléctrico, el que bien pueden representar respectivamente tracks como “I’m An Outlaw”, marcada por una mandolina, y “Wheelhouse”, de aliento reposado e incluso misterioso.

El disco tiene entre sus colaboradores a la atractiva Stella Mozgawa, baterista del cuarteto de chicas Warpaint; a la par del productor Rob Schnapf y el artista sonoro Dave Scher.

b’lieve I'm goin down… se grabó entre Brooklyn, Atlanta y Los Ángeles. Mucho del espíritu libre y cotidiano con que Vile suele hacer canción está manifiesto en el videoclip de “Pretty Pimpin”, su primer sencillo, donde él se sitúa en la ciudad californiana y allí nos revela a la vez sus costumbres como animal urbano con hábitos bien definidos: tocar guitarra, cantar, estacionarse en casa, beber cerveza y salir a deambular sin brújula por esa ciudad que no deja de ser seductora, vibrante e inspiradora a la vez.

Kurt Vile | Pretty Pimpin’

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