Cadillacs de lujo para América

Cadillacs de lujo para América

Por: 
Enrique Blanc
Foto: Archivo LBE Dic 12, 2013

Creo que nadie puede rebatir el hecho de que Los Fabulosos Cadillacs son una de las instituciones musicales más sólidas de nuestro continente.

Me tocó estar presente en una de sus actuaciones de la gira que realizan en 2013 con el nombre El ritmo de la luz, sólo para corroborar lo que aquí afirmo.

No sólo es la cohesión que tienen como banda, los años que los seis músicos que fueron parte de su fundación y que aún continúan con el grupo, han pasado juntos componiendo y tocando.

A su vez, la química singular que sus talentos generan sobre el escenario y que no se ha perdido.

Ya he dicho en otras ocasiones que LFC son una de esa bandas que aún conservan lo que he dado en llamar, “la mística latina”, esa idea de que mientras uno escucha sus canciones, puede sentir el palpitar del continente, de su población hispanoparlante respirando en ellas.

Una tendencia que distinguió a muchos grupos latinos de rock que estuvieron activos en el cruce de las décadas de los ochenta y noventa, como Mano Negra, Radio Futura, Aterciopelados, La Portuaria, Maldita Vecindad y Los Hijos del Quinto Patio, El Último de la Fila, entre otros que, en su mayoría, han suspendido su actividad; tendencia en la que, en menor o mayor medida, aún insisten en ella, sobrevivientes de aquellos días, como Café Tacvba, Caifanes y Paralamas.

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Muchos fueron los recuerdos que se me vinieron encima mientras escuchaba a Vicentico cantar, una tras otra, las canciones que los Cadillacs han hecho himnos del rock latino.

Con “El genio del dub” evoqué de golpe los días en que los conocí personalmente, a través de Tom Cookman, en Los Ángeles, en la primera visita que hicieron a Estados Unidos, cuando todos se instalaban en la sala de la casa de quien era ya su manager internacional, y allí dormían, para poder quedarse una buena temporada.

Fueron aquellas noches de conciertos íntimos, como el que hicieron en el club King King. Entonces escribí un texto que se publicó en aquel fanzine de nombre El Acordeón, que hicimos algunos entusiastas back in the eighties, en el que también aludí a su debut en la Unión Americana, presentándose en el que se llamó el Primer Festival de Rock en Español y que tuvo lugar en el Sports Arena de la ciudad californiana el 28 de octubre de 1990.

Escucho a su vez “Gallo Rojo” y recuerdo la primera vez que El león golpeó mis oídos, en el estudio de Hollywood donde lo habían grabado, con la producción de KC Porter, quien supo canalizar su interés de pasar de ser una banda inclinada al ska, a convertirse en un auténtico laboratorio de fusión de ritmos.

La entrevista que hice aquella ocasión, también se publicó en El Acordeón, en su número 9, que por cierto tenía en su portada una imagen en blanco y negro de Sergio Rotman. Sobre aquél momento, la producción de El león, uno de los mejores trabajos de su carrera, Vicentico me diría más tarde lo siguiente: “La verdad es que la pasamos muy bien durante esa grabación. No hubo nada sorpresivo. Cuando nosotros grabamos en Estados Unidos por primera vez, ya teníamos diez años de estar tocando. Nada nos sorprendía demasiado. Pero a la vez nos dio seguridad. Sí creo que es un disco, El león, que nos cambió en algún aspecto. Por primera vez hicimos un disco que yo considero completo, en el que todos los temas están buenos. Los otros también, pero siento que había más fallas. Acá trabajamos mucho más a conciencia.”

Escucho de igual manera “Malbicho” y me remontó a su gira de supuesta despedida, en 2002 por México, cuando me tuve que ir a León, Guanajuato de ida y vuelta para entrevistarlos y publicar una nota en la La Banda Elástica, que se ilustró por cierto con todos ellos llevando la albiceleste de Argentina, porque en dicho año se celebraba la Copa del Mundo en Corea y Japón.

Y cómo olvidar aquella cascarita que jugamos con ellos —yo siendo parte del equipo del ya extinto Hard Rock Live de Guadalajara— y en la que les dimos un baile como el que ellos provocan en las audiencias de sus conciertos, con todo y que Vicentico demostró sus dotes como goleador.

Son muchos años y muchos los recuerdos que llegan a través de las canciones de LFC. Canciones como “Vasos vacíos”, “La vida”, “El Matador”, que se han hecho parte de nuestras vidas, sin duda. Y por ello es que sus presentaciones en cualquier escenario de Latinoamérica registran llenos totales.

Si bien su separación en aquellos años trajo como consecuencia que tanto Vicentico como Sr. Flavio y Rotman emprendieran exitosas carreras como solistas, también les enseñó que bien podían alternar otros proyectos, sin por ello tener que desbandar a Cadillacs.

Son ellos tres, a la par de Daniel Lozano, Fernando Ricciardi, Mario Siperman y Aníbal Rigozzi —quien pasó de ser su guitarrista a convertirse en su mánager— sobrevivientes de un grupo por el que pasaron otra larga lista de músicos, algunos de los cuales tuvieron un peso mayor que otros en su sonido, como pudo haber sido el guitarrista Ariel Minimal,  el trombonista Fernando “Tromboniño” Alvareda y el fallecido percusionista “Toto” Rotblat, en una existencia azarosa en la que anécdotas de todo tipo la hacen una de las historias más interesantes que haya de un grupo de rock argentino, digna de ser contada en un libro o un documental.

Es por eso que el hecho de ver ahora, la imagen de cada uno de ellos proyectada en las enormes pantallas que cuelgan sobre el escenario, como parte del diseño de su reciente gira, es entender que hay mucho de homenaje hacia ellos y, obvio, de celebración por la música que nos han legado.

¡Larga vida a los Cadillacs!

Los Fabulosos Cadillacs | Monumental River Plate, show completo (Buenos Aires, 12 Diciembre 2008)

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