2014: El año del Rock Mexicano

2014: El año del Rock Mexicano

Por: 
Enrique Blanc
Foto: María Madrigal Ene 14, 2015

Paradójicamente, el año en que Bostich y Fussible (Foto: María Madrigal) han manifestado sus planes de dejar atrás el Sonido Nortec, sin duda una de las creaciones musicales más emblemáticas de México, es evidente la efervescencia que en dicho país se vive sobre todo en el ámbito independiente, efervescencia que ha dejado una larga lista de muy logrados lanzamientos y de rostros que surgen como promesas a futuro.

Desde luego que Motel Baja, el tercer álbum que estos dos productores electrónicos de Tijuana han firmado en sociedad, tras el éxito anterior de Tijuana Sound Machine y Boulevar 2000, no puede tomarse a la ligera.

Y en éste, de nueva cuenta, se percibe como el estilo que ellos defendieron a capa y espada por más de dos décadas ha sabido mutar y adaptarse a sus propios experimentos, acercándose a otros conceptos musicales, más allá de la electrónica instrumental y bailable de la que partió.

Si bien la procedencia de las bandas en México se ha diversificado, siguen siendo la Ciudad de México, Guadalajara, Monterrey y Tijuana los principales semilleros de talento, y este año en particular, sobre todo las dos primeras le han significado una importante aportación a los estilos alrededor del rock.

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NORTE

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Bostich+Fussible

Ceci Bastida

El Muertho TJ

los mundos

El David Aguilar

Quizá sea el hecho de que Tijuana sigue estando muy distante del resto del país y que ello vaya en detrimento del intercambio que su escena pueda tener con las demás. Ahora, quienes por su cuenta han tenido el interés de estar presentes, lo han conseguido.

Y, en 2014, además de Motel Baja, llama la atención el álbum La edad de la violencia de Ceci Bastida, aunque ella, más que en la ciudad fronteriza, radica en Los Ángeles. Un disco, segundo como solista, que habla a favor de quien sabe reinventarse y crear ese híbrido musical que bebe de distintos estilos y le viene muy bien a su voz.

Una notable presencia en dicha ciudad ha sido ese singular compositor a quien llaman El Muertho TJ, que ha sabido crear una obra de culto, que tiene en su disco Satánika y otras… su referente más venerado.

Del norte del país hay varios trabajos que es importante reconocer en el recuento que hacemos de 2014.

Primero, Retroterapia, el segundo larga duración del dúo Los Mundos, uno de los discos más interesantes, me parece, Made in Mexico en los últimos meses. Asimismo, el sofisticado experimento sonoro que consiguieron hacer los Kinky con su sesión Unplugged. Y no olvidemos Alfa Beta Grey, el disco que dio seguimiento al trabajo constante de una de las instituciones del rock regio, Jumbo.

Tampoco dejemos fuera al sinaloense David Aguilar, quien hizo un muy buen año yendo y viniendo por el territorio nacional con la consigna de dar a conocer las canciones de su mejor disco a la fecha, titulado El David Aguilar.

Otro norteño, a quien ya más bien se le considera chilango, por encima de todo, y quien también nos regaló un gran racimo de canciones, es Jaime López quien, junto a su grupo Hotel Garage —el guitarrista José Luis Domínguez y el baterista Iván García— grabaron Di no a la yoga, mismo que aborda dos de las vertientes más queridas por él: blues y música norteña, un disco -que tanto lírica como musicalmente-, exhibe no sólo el oficio del tamaulipeco, también su interés por las coyunturas que nos atañen, lo cual por ende irradia frescura.

Pero como suele suceder con el fértil López, a comienzos de año hizo llegar a nuestro oídos Canciones necias, conformado por un repertorio grabado con el solo acompañamiento de su guitarra, composiciones todas ellas inspiradas en refranes populares.

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DF

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Torreblanca

saul hernandez

Belafonte Sensacional

Furland

Ya entrados en el ámbito capitalino, su inabarcable escena musical nos legó cosas buenas en este 2014, tanto provenientes de voces consagradas, como de nuevos valores. No olvidemos que fue el año en el que Maldita Vecindad armó su gira de despedida, hecho que parece simbolizar el pase de estafeta a una generación más joven y que busca ganar a pulso, tanto credibilidad como popularidad.

Saúl Hernández tuvo un año productivo, el mismo que refleja su álbum Mortal, ese disco doble que ofrece por una parte clásicas de su repertorio Caifán y Jaguar, interpretadas en vivo y, por otra, diez tracks de reciente factura en los que está patente su gusto por reinventarse y su compromiso -como escritor de canciones- con el destino inmediato de su tierra.

Ely Guerra también recapituló su trayectoria en un disco doble en vivo, El origen, en el que a su vez rindió tributo a las muchas voces que la han influido en su recorrido musical. Lo particular de su álbum es que está cantado con el puro acompañamiento del piano de Nico Santella y algunos invitados como Eugenia León y Tania Libertad.

Afianzando su paso firme en el rock, el cuarteto La Gusana Ciega produjo con mucho detalle su Monarca, título que se suma a una abundante discografía, álbum en el que basan su sonido -no tanto en la fuerza acostumbrada de sus guitarras-, sino en la textura que ofrece el piano.

Otros dos grupos con trayectoria importante que dieron a luz sendos materiales fueron Paté de Fuá y Rebel Cats.

Paté, con Película muda llegó a seis largas duración, dando continuidad a una obra marcada por la fusión de estilos, que en este caso, contó con la inclusión de la colombiana Catalina García de Monsieur Periné. La colaboración fue el pretexto principal de Rebel Cats y sus amigos, el disco del cuarteto que opta por el rockabilly como fuente de inspiración, en el cual desfilaron colegas a lo largo de sus tracks.

Un disco que refleja la conexión -sobre todo de la escena alternativa más under del DF-, por la que siguen dando guerra Charlie Montana, Tex-Tex y El Haragán, entre otros.

Pero parece que lo más refrescante que proviene de la capital está en sus nuevas voces, en grupos que están debutando o que aportan el segundo título de su cosecha.

En el primer caso están Belafonte Sensacional, Centavrvs y Little Jesus, quienes nos dieron algunos de los discos más logrados de 2014. Gazapo, de los primeros, traza una línea que nos remonta hasta la generación de los rupestres. Y si bien algunas de sus canciones nos evocan a Rockdrigo, el trovador urbano por antonomasia, hay otras cuya instrumentación nos encamina -como Kerouac on the Road-, hacia otros escenarios, en los que se nota que pese a su juventud, la agrupación que arropa a Belafonte Ramírez exhibe una cohesión a toda prueba.

Sombras de Oro, de los segundos, anuncia no sólo una capacidad de reinvención de canciones no propias, sino también una pericia en la composición que no les habíamos escuchado y que deja una impresión más que grata. 

El debut epónimo de los terceros atrapa por la musicalidad de canciones que tienen su mayor argumento a favor en la espontaneidad y en su ambición para no descuidar el más mínimo detalle.

En el segundo caso tenemos a Torreblanca, Jazmín Solar, y ese trío de agrupaciones que exhiben ciertas correspondencias entre sí: Furland, Comisario Pantera y Odisseo. La agrupación que lidera José Manuel Torreblanca tuvo un arranque de carrera inmejorable con Bella época, un disco que superó todas las expectativas, no sólo en cuanto a su calidad, asimismo por el impacto que tuvo en el público nacional.

Ahora, con El polvo en la luz, su proyecto consigue un gran segundo paso, afianzándose como uno de los compositores menos conformistas en el horizonte de la música contemporánea, hacedor de un pop, si bien sofisticado, asimismo encantador, que reboza de recursos e ideas.

Jazmín Solar parte de la mesura y la humildad para dar vida a canciones sencillas que comunican verdades sin más maquillaje que aquel que las hace ser naturalmente bellas y seductoras.

En cuanto a Furland, con Cuervos, Comisario con Club rodante y Odisseo con Días de fuego, estas tres agrupaciones se han ganado un lugar como exponentes de un rock pop sin demasiadas pretensiones, más allá de trabajar como asociaciones desde una perspectiva propia, quizá lejos de la experimentación y las vanguardias, pero con el propósito muy claro de afianzar un oficio que sustente sus canciones, cosa en la que se nota un desarrollo constante a punto de arrojar sus mejores logros.

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GUANATOS

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Pumcayo

vanessa zamora

ampersan

¡Vaya año para la tierra del tequila! Uno de los más productivos para el rock tapatío se dio en 2014. Y aunque cueste dar crédito a premios tan disparejos como los Grammy Latinos, tampoco puede dejarse de lado el que tanto Siddhartha como Caloncho consiguieron nominaciones, sólo por el hecho de que parece que el radar internacional, Guadalajara vuelve a ponerse en el mapa como en aquellos años setenta, cuando incluso se le denominó “La capital del rock”.

Para Siddhartha, El vuelo del pez viene a ser su tercer álbum, un disco que corrobora no sólo el oficio que ha ido consiguiendo como hacedor de canciones, sino también la manera inteligente en que ha ido manejando su carrera. Pero más allá de los logros que sus once canciones le representaron, el guitarrista y cantante se presentó tanto en el Plaza Condesa de la Ciudad de México como en el Teatro Diana de la ciudad donde reside, demostrando un creciente poder de convocatoria.

A Caloncho aún le resta conformar un repertorio un tanto más sólido, no obstante con el EP Fruta se anuncia como un candidato fuerte a conseguir incluso más atención en el mainstream que en el circuito alternativo donde surgió. En él estará tomar decisiones al respecto y ver en qué territorio quiere moverse.

El quinteto de folk Pumcayó es una más de las revelaciones de la escena tapatía, quienes finalmente han podido cosechar los que se esperaba de ellos tras la salida de su tan esperado primer álbum, en el que han depositado las canciones con las que subterráneamente fueron ganando credibilidad por un par de años.

Ampersán reaparece con Autorreverse, disco que se abre a las distintas vertientes de una propuesta que lo mismo recrea el son jarocho que el rock experimental, el dúo de Zindu Cano y Kevin García demuestra, tal como lo hicieron en La Flor de biznaga en 2011, tanto su talento para la interpretación como su imaginación para componer. Un gran álbum.

La vertiente sicodélica de la ciudad, que personifican proyectos como Velva Room, Caicedo y Dorotheo, ratificó su sólido compromiso con tal subgénero por medio del disco debut de estos últimos, quienes una vez que lo tuvieron en la mano, se propulsaron hacia una gira que los llevó a varias ciudades de la costa oeste estadounidense.

Dos voces femeninas e incansables de la escena tapatía vieron por fin materializadas sus primeras placas. Leiden, disco editado por Intolerancia, marca el arranque de una carrera, la de esta cantautora del mismo nombre, Leiden, que se intuye muy promisorio. Canciones que van del folk al rock y que conservan la personalidad de quien se había fogueado con tesón ejemplar en los foros de la ciudad a la que llegó a asentarse procedente de su natal Cuba y vía Tijuana.

De la misma manera, más anclada en el indie pop, Vanessa Zamora se estrenó con Hasta la fantasía, el disco que Carla Morrison buscaba tener en su propio sello, pero que finalmente ella editó por su lado. Vanessa, cantante fronteriza que, de la misma manera que lo han hecho Julieta Venegas y la propia Morrison, se ha asentado en el DF en busca de dar impulso a su carrera, luego de corroborar su profesionalismo en Guadalajara, donde se forjó.

Rompepistas es el proyecto en el que Ohm Fernández toma el relevo después de haber militado por algunos años en Vainilla.

Album sin duda destacado en este panorama es Moctezuma, el retorno de Porter, el quinteto que supo reinventarse tras la salida definitiva de su cantante JuanSon y que encontró en la figura de David Velasco —tambien con una incipiente carrera como solista— su quinto elemento ideal. Un disco que tal como lo comunicaran sus dos anteriores, posee una estética muy definida, fruto tanto de la incorporación de elementos de su propia cultura como de la universalidad del rock.

Otros dos retornos a no pasar de largo son los de Disidente y Telefunka. Los primeros, han hecho con Escandinavia su álbum más roqueramente clásico, sin por ello decir que su propuesta haya perdido vitalidad. Todo lo contrario, hoy en día Disidente posee un sello inconfundible y es uno de los referentes de la mejor música eléctrica que anida en la ciudad.

Por su parte, Telefunka, el trío que lideran los hermanos Fragoso, regresó con Eureka, doce tracks que van a ese territorio donde la electrónica y el rock se sienten cómplices. Su presentación, señalada para 2015, coincide con el hecho de que estarán presentes en el Vive Latino, así como con el anuncio de que van a radicarse en Europa, por un periodo de tiempo indefinido.

Dos estrenos de fuerte impacto asimismo en el horizonte de la nueva música tapatía son: el EP que nos ha dado a conocer a Baltazar, el trío que amarra los talentos de JP —vocalista de Technicolor Fabrics— con Bob y Robin que a su vez son parte de Dante Kaosterván. Su sencillo “Imperio” augura muchas cosas buenas por venir.

De igual manera lo que hasta la fecha han exhibido buena factura en sus tracks, es el proyecto The Broken Flowers que encabeza César Gudiño, a quien recordamos en Sussie 4.

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BONUS TRACK

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Enjambre

Quinto disco en estudio de una de las carreras musicales que más desarrollo han tenido en México en la última década, es Proaño, lo más reciente de los zacatecanos Enjambre, el quinteto que ha pasado a ser un referente de la nueva música nacional por ese sonido que amalgama rock y herencias de la música romántica latinoamericana.

Uno más que se suma a este recuento que nos ilustra que 2014, indiscutiblemente, fue un gran año para el rock que se hace y canta en México.

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