Manu Chao

Manu Chao

José Manuel Arturo Tomás Chao, más conocido como Manu Chao, es un cantautor francés, de padres españoles. Canta en francés, español, inglés, italiano, gallego y portugués, y ocasionalmente en otros idiomas. Chao comenzó su carrera musical en París, como músico callejero y tocando en grupos como Hot Pants y Los Carayos, que combinaba una variedad de lenguajes y estilos musicales. Con amigos y su hermano Antoine Chao, fundó la banda Mano Negra, en 1987, logrando un éxito considerable, sobre todo en Europa. Se convirtió en solista después de su disolución en 1995, y desde entonces ha estado de gira regularmente con su banda en vivo, Radio Bemba. Actualmente vive en Barcelona.

Manu es conocido por sus ideales políticos. Las canciones de Chao hablan sobre el amor, la vida en los guetos y la inmigración, dado que la familia del cantante emigró de España a Francia durante los años de dictadura de Francisco Franco.

Este cantante y compositor hispano-francés, es creador de un personal estilo que sintetiza músicas de todo el mundo, y se ha convertido en figura destacada de los movimientos antiglobalización, en el ámbito musical.


Biografía


Manuel Chao nació el 21 de junio de 1961, en París, Francia. Hijo del periodista Ramón Chao y de Felisa Ortega, física de profesión. Ambos emigraron a París para escapar la dictadura de Francisco Franco, ya que el abuelo de Manu había sido condenado a muerte. Pasó su infancia en Boulogne-Billancourt y luego en Sèvres, poblaciones de la región parisiense. Siempre fue un alumno brillante, y sus aficiones en el tiempo libre eran jugar al fútbol con amigos y escuchar todo tipo de música, desde rock hasta canciones revolucionarias españolas.

De pequeño aprendió el rigor intelectual de su padre, corresponsal en París de la revista Triunfo y también músico aficionado. Ramón Chao ha relatado posteriormente cómo su hijo impresionó a alguno de sus amigos célebres, como Alejo Carpentier, que le regaló su primer instrumento de percusión, o Antonio Saura. Para hacerle ganar algún dinero, a los catorce o quince años Ramón le mandó hacer las fotos de sus reportajes y, tras una entrevista, cuenta que Felipe González le dijo: “Este chico va a ser alguien”.

A los catorce años tuvo su primer grupo, llamado Joint de Culasse, con su hermano Antoine y su primo Santi Cassariego. Años más tarde, influenciado por la escena punk de UK, especialmente por bandas como The Clash, The Jam y Dr. Feelgood, Chao y otros músicos formaron el grupo de rockabilly Hot Pants, a mediados de la década de 1980. El grupo lanzó un demo titulado 'Mala Vida' en 1984, que recibió muchos elogios de la crítica local, pero no la proyección esperada.

Para la época en que el grupo lanzó su primer álbum (1986), la escena de música alternativa parisina estaba prácticamente agotada. Manu, su hermano Antoine y su amigo Alain de “Les Wampas” formaron Los Carayos, para fusionar el sonido punk y el rockabilly de los Hots Pants. 


Mano Negra


En 1987 formó Mano Negra, un heterogéneo combo multirracial, nuevamente junto con su hermano Antoine (trompetista) y su primo Santiago Cassariego (batería). Empezaron tocando en el metro de París y su explosiva combinación de rock, rumba, hip-hop, salsa, raï y punk, todo cantado  en francés, español, inglés y árabe, inmediatamente llamó la atención.

Manu escribía las canciones y era el líder visible del grupo. En junio de 1988 publicaron su primer disco, titulado con el nombre con que bautizaron su peculiar estilo: Patchanka. La enérgica rumba Mala vida fue su carta presentación, y el grupo pronto se ganó una merecida reputación de banda de directo electrizante.

En 1989 publicaron con la multinacional Virgin, Puta’s Fever, que les abrió el mercado mundial, gracias al single King Kong Five, un ejemplo de crossover (mezcla de hip-hop y guitarras hardcore). Saludados por un crítico estadounidense como “lo mejor que ha salido de Francia desde Brigitte Bardot”, se convirtieron en la banda más importante de Europa. King of Bongo (1991) fue su álbum más orientado al rock, y estaba cantado en su mayor parte en inglés. Sin embargo, tras una gira por Estados Unidos, como teloneros de Iggy Pop, sus intereses se concentraron en Latinoamérica.


Disolución del grupo y éxito en solitario


En 1992 alquilaron un barco con el que realizaron una gira por ciudades costeras de Brasil, Venezuela, México y Santo Domingo. Durante aquella experiencia, oyeron hablar de unas vías ferroviarias abandonadas en Colombia y ellos mismos repararon un tren para recorrerlas, actuando en pueblos de la selva, donde nunca antes había llegado ninguna banda. La aventura, que relató el propio Ramón Chao en su libro Tren de fuego y hielo, fue tan extenuante, que acabó por exacerbar las tensiones en una banda ya inestable de por sí (variaba entre ocho y doce miembros).

Tras publicar Casa Babylon (1994), Mano Negra se disolvió. Manu y algunos miembros de la banda actuaron entonces bajo el nombre de Radio Bemba, por culpa de disputas legales derivadas de la separación. Sin domicilio fijo y siempre dispuesto a colaboraciones externas (los mexicanos Tijuana No, los brasileños Skank, los argentinos Todos Tus Muertos o el español Tonino Carotone, entre muchos otros), preparó Clandestino, su primer disco en solitario. Concebido como un carné de viaje, fue grabándolo en diferentes países, con su estudio portátil, incluyendo colaboraciones de músicos locales o selecciones de noticiarios radiados u otros discos.

El éxito de Clandestino en todo el mundo, con más de tres millones de ejemplares vendidos, no hizo que Manu volviera a plantearse una gira convencional. Al contrario, se embarcó en la inclasificable Feira das mentiras, un espectáculo circense con el que recorrió el norte de España.

A pesar de cuatro años de relativo silencio y alejado de los medios, cuando publicó Próxima estación: Esperanza, su dimensión social no había dejado de crecer. Las canciones de Clandestino, saludadas por The New York Times como la “música del siglo XXI”, se cantaban en las calles de España durante las protestas contra la Ley de Extranjería a principios de 2001. El nuevo disco, grabado esta vez con una banda estable, no era tan sólido como el anterior, pero la repetición de la fórmula (raíces latinas, unas pocas y sencillas tramas rítmicas sobre las que va desgranando melodías, en diversos idiomas) funcionó para mantener a Manu Chao como uno de los artistas más populares, e incluso como uno de los líderes de opinión de nuestra era.

En su gira del 2001, la capacidad de convocatoria de Manu Chao se manifestó en ciudades de toda Europa y en Nueva York, donde le quedó pequeño el recinto del Central Park donde actuó. En el concierto gratuito en la plaza de Catalunya de Barcelona, se aglomeró tal cantidad de gente (se estima que unas 90.000 personas) que el lugar se desbordó y sus accesos quedaron bloqueados al tráfico. A lo largo de su gira, sin embargo, la prensa le interrogó más sobre su activismo político y la estatura casi mítica que estaba adquiriendo su figura: viajero impenitente, miembro del movimiento Attac, simpatizante de los zapatistas y de la legalización de la marihuana, impulsor de un sinfín de proyectos, etc.

Curiosamente, a pesar de ser un símbolo de movimientos antisistema (desde los okupas a los manifestantes antiglobalización), su popularidad le ha convertido también en influyente figura pública a la cual todo el mundo quiere asociarse.

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