Guillermo Briseño

En el rock también hay instituciones y Guillermo Briseño es una que rebasa medio siglo sirviendo para los feligreses del blues, el rock urbano y el movimiento rupestre. De naturaleza precoz, a los 3 años ya era volcaba sus dedos al piano, sólo que en esos años hundía su talento en partituras del periodo romántico y barroco, una formación que le sirvió para adquirir una técnica impecable que más tarde aplicó al blues, su verdadera pasión como músico. Como suele ocurrir a los 14 años, Briseño descubrió un mundo totalmente nuevo a través del rock and roll, un género entonces lactante que en México llegaba a destiempo y cubierto por un halo de misterioso: sin pensarlo, sustituyó el virtuosismo de la escuela romántica liderada por Chopin por los tres acordes mágicos del blues que aprendió gracias de Little Richard, Jerry Lee Lewis y Ray Charles. Desde entonces, el maestro Briseño se convirtió en un precursor del género en México, un músico incansable en la ardua e imaginativa labor de traducir la tristeza surgida en los campos de algodón del sur de EU hacia la realidad mexicana, pues si algo tuvo Briseño desde un principio, fue la idea desarrollar un discurso rockanrolero con identidad nacional.

Con determinación y talento, desde que estudiaba Química en la UNAM, fue el protagonista de bandas míticas como Cinco a Priori, El Antiguo Testamento y Soul Force con Javier Bátiz en la guitarra. Pero fue en 1970 con la fundación de Cosa Nostra que llegó el reconocimiento no sólo acá, sino también en  Panamá, Nicaragua, Costa Rica o Honduras, además de EU, donde un par de años más tarde la banda es invitada a una gira por Robert "Bumps" Blackwell –compositor de "Good Golly Miss Molly"–, quien se convirtió en maestro y amigo de Briseño, además de un agudo observador y crítico de su trabajo. Contrario a las expectativas y al sueño a americano, Briseño sintió que su labor debía esparcirse por México, así que renuncia a la promisoria estadía de vivir en el gabacho y en 1975 regresa para hacer Briseño, Carrasco y Flores, un trío al que después se suma Hebe Rosell, con el que gracias al apoyo de la SEP giran por todo México y por Cuba, un viaje atípico para una banda de rocanrol.

Con una capacidad innata para escribir crónica urbana, las composiciones de Briseño se fueron convirtiendo en un referente para la juventud, que envuelta en la represión sistemática del PRI, reconocieron en sus letras frontales una voz iluminada que hablaba sin eufemismos sobre el sentir de toda una generación.

Durante los 80, a mediados de la década nace Briseño y el Séptimo Aire, un súper grupo que incluía a Hebe Rosell, Juan Carlos Novelo, Sabo Romo y Octavio Espinoza "El Sopas" (Q.E.P.D), un ensamble legendario que editó Está valiendo... el corazón, un álbum esencial en la historia del rock mexicano que incluye “El túnel 29”, una rola sobre la muerte de un hincha en el túnel 29 del estadio olímpico de CU durante la final de fútbol Pumas-América en 1985 –el tema fue covereado por Botellita de Jerez en el su disco paradigmático Naco es chido–, además del tema “A Rodrigo (Un aplauso al corazón)”, homenaje póstumo al "Profeta del Nopal" en el que Briseño reunió las voces de Amparo Ochoa, Betsy Pecanins, Caito, Eugenia León, Hebe Rosell, Margie Bermejo, Tehua y Sabo Romo.

Esta canción fue interpretada por primera vez en público en octubre de 1985 como parte de los conciertos intitulados Una razón para juntarnos, en solidaridad y apoyo a las víctimas del terremoto de México de 1985. En esa misma década, Briseño amplía su trabajo con música para danza y TV, un medio en el que ya venía destellando como conductor intermitente. Para los noventa, Briseño decide abocarse a su carrera solista, una época en que grabó El Conexionista, un álbum en vivo grabado en la Sala Miguel Covarrubias de la UNAM. Más tarde continua haciendo música para TV, además de presentar su obra Romeo y Julieta - Escénas Sinfónicas, interpretada por la Orquesta Filarmónica de la Ciudad de México y un disco de música para niños titulado Quiero ser parte del cuento, orientado a la sensibilización ecológica, la educación sexual y el respeto a los otros.

Incansable en su labor, en 2006 la Secretaría de Cultura de la Ciudad de México inaugura la Escuela de Música del Rock a la Palabra y nombra a Briseño como director, un proyecto inédito que funciona como una escuela gratuita y pública para formar verdaderos profesionales del rock en México.

Actualmente, Briseño sigue activo y decidido a continuar labrando una trayectoria impecable. El año pasado, presentó en la Fonoteca Nacional el álbum Caricia Urgente - Celebración a la música, un álbum en el que varios colaboradores reinterpretan sus temas más representativos: en este homenaje se puede escuchar a Andrés Calamaro, Javier Calamaro, Saúl Hernández, Eugenia León, Tania Libertad, Alejandro Lora, Iraida Noriega, Betsy Pecanins, Sabo Romo, Hebe Rosell, Juan Sosa, Juan Manuel Torreblanca, Cecilia Toussaint y Guillermo Velázquez. Todo un documento que deja en claro la influencia e importancia que Briseño ha dejado con su legado musical, con una discografía vastísima que no parece detenerse y que cada años inspira a nuevas generaciones que se reconocen en la autenticidad del maestro Briseño, sin duda, la única institución que funciona cabalmente en nuestro país.


INTEGRANTES:

Guillermo Briseño (voz y piano).


CONCEPTO SONORO:

Blues, rock and roll, urbano, rupestre.


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